prisionero inocente
Poeta que considera el portal su segunda casa
Cuando más te necesito
destapo mi botella de almas de liebre
y bebo su licor. Me emborrachan
las primaveras del vacío.
Enseguida se ven por la pared sombras corriendo
a lo largo del reflejo de un rayo de luna.
Podrían ser lancetas, pero no. Orejas afiladas
que crujen el pan del horizonte de mis latidos
al partirlo.
El estoicismo es una pérdida de tiempo cuando se esfuma el ser amado
y la luz una cascada de relámpagos enjaulada
en una zanahoria encendida que espantosamente
deja sus verdes cabellos caer.
Aquí llueve constantemente, desde mis ojos hacia el jardín del techo,
llueve como nunca ha llovido, de noche por el día y de día por las noches
y el gorrión de las espermas yace en su nido.
Un ataúd abierto, es mi sonrisa.
La vastedad del universo cabe en una copa siempre vacía.
Aquí hay santos que huyen de nuestro calendario de besos.
Y más allá las piedras de los pozos de tu pecho
se vuelven caracoles entre la hierba de otros dedos.
destapo mi botella de almas de liebre
y bebo su licor. Me emborrachan
las primaveras del vacío.
Enseguida se ven por la pared sombras corriendo
a lo largo del reflejo de un rayo de luna.
Podrían ser lancetas, pero no. Orejas afiladas
que crujen el pan del horizonte de mis latidos
al partirlo.
El estoicismo es una pérdida de tiempo cuando se esfuma el ser amado
y la luz una cascada de relámpagos enjaulada
en una zanahoria encendida que espantosamente
deja sus verdes cabellos caer.
Aquí llueve constantemente, desde mis ojos hacia el jardín del techo,
llueve como nunca ha llovido, de noche por el día y de día por las noches
y el gorrión de las espermas yace en su nido.
Un ataúd abierto, es mi sonrisa.
La vastedad del universo cabe en una copa siempre vacía.
Aquí hay santos que huyen de nuestro calendario de besos.
Y más allá las piedras de los pozos de tu pecho
se vuelven caracoles entre la hierba de otros dedos.
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