Luis Elissamburu
Poeta fiel al portal
Volvía a casa
una tarde de invierno
y en una esquina,
me esperaba un perro.
Se adivinaba blanco,
bajo ese barro negro.
Éran sus ojos dulces,
largo y espeso el pelo.
Me siguió todo el camino,
subió al departamento
y se metió en la bañera
con un poco de miedo.
Catorce años anduvo,
haciendo buenos recuerdos.
Y, como todos los canes,
él también, está en el Cielo.
una tarde de invierno
y en una esquina,
me esperaba un perro.
Se adivinaba blanco,
bajo ese barro negro.
Éran sus ojos dulces,
largo y espeso el pelo.
Me siguió todo el camino,
subió al departamento
y se metió en la bañera
con un poco de miedo.
Catorce años anduvo,
haciendo buenos recuerdos.
Y, como todos los canes,
él también, está en el Cielo.