Luis Elissamburu
Poeta fiel al portal
No se debe jugar
con la pelota en el barro.
Ni cerca de ventanales,
aunque estén muy altos.
Los carros a rulemanes,
no tienen frenos,
no los deben empujar
por la barranca del puerto.
Las espinas del cardo,
prodúcen secuelas,
no se deben esconder
en sillones de tela.
Mancha mucho la tinta,
duele el golpe de la piedra,
molesta el grito constante
y mucho cloro en la pileta.
Se rompe el jarrón,
si se cae al piso
y un kilo de sal,
arruina cualquier guiso.
Cuando se compruebe
la inocente falta,
se debe correr
para "poner distancia".
Buscar ayuda,
en tías y abuelas,
garantiza disminución
en castigos y penas.
con la pelota en el barro.
Ni cerca de ventanales,
aunque estén muy altos.
Los carros a rulemanes,
no tienen frenos,
no los deben empujar
por la barranca del puerto.
Las espinas del cardo,
prodúcen secuelas,
no se deben esconder
en sillones de tela.
Mancha mucho la tinta,
duele el golpe de la piedra,
molesta el grito constante
y mucho cloro en la pileta.
Se rompe el jarrón,
si se cae al piso
y un kilo de sal,
arruina cualquier guiso.
Cuando se compruebe
la inocente falta,
se debe correr
para "poner distancia".
Buscar ayuda,
en tías y abuelas,
garantiza disminución
en castigos y penas.