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Crepúsculos...

ludmila

Poeta veterano en el portal
Tendría que volverme acequia,
transparente arroyo de tu calma
militante en el deseo.
Un adiós que enfurece
al instinto desafiante
porque ya no tiene competencia,
se aburre en la melancolía
de los crepúsculos.
Se atiene a la complacencia
de los vencidos
porque ya no hay guerra
sin tu boca.
No existe el clarividente exceso
de palabras en la clepsidra de Dante
y el río Acheron se mezcla
con la tristeza
en la mágica autopista
de los infiernos.
 
Última edición:
Con infinita humildad, conservo en silencio toda mi admiración por esta majestuosa exposición poética, de imágenes en alto relieve que permiten al lector hallarlas en las líneas que en bella urdimbre, son mostradas con arte e iluminadas con cada uno de tus geniales trazos. Mis sinceras felicitaciones, admirada y querida poetisa.
 
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Ludmila, siempre quedo con una grata sensación al pasar por tus versos que son sin duda un pecado jejeje no pasar por ellos, buen hacer, buen mensaje, buen ritmo con gran fuerza y exquisito léxico ¿Qué mas se puede pedir? Solo disfrutarlo.
Así fue y por ello te dejo reputación, cuídate y sobre todo se feliz. Tu amigo sincero José Manuel.
 
Víctor Ugaz Bermejo;4421011 dijo:
Con infinita humildad, conservo en silencio toda mi admiración por esta majestuosa exposición poética, de imágenes en alto relieve que permiten al lector hallarlas en las líneas que en bella urdimbre, son mostradas con arte e iluminadas con cada uno de tus geniales trazos. Mis sinceras felicitaciones, admirada y querida poetisa.
Gracias....gracias....gracias.... apreciado poeta, mis cariños.
 
Tendría que volverme acequia,
transparente arroyo de tu calma
militante en el deseo.
Un adiós que enfurece
al instinto desafiante
porque ya no tiene competencia,
se aburre en la melancolía
de los crepúsculos.
Si atiene a la complacencia
de los vencidos
porque ya no hay guerra
sin tu boca.
No existe el clarividente exceso
de palabras en la clepsidra de Dante
y el río Acheron se mezcla
con la tristeza
en la mágica autopista
de los infiernos.


Ludmila
Magistrales tus letras como siempre.
Mis estrellas, admiración y cariño.
Ana
 
Intensas letras que se sumergen en un crepúsculo gris. Excelente tu poema. Mis estrellas, Ludmila. Un abrazo.
 
Tendría que volverme acequia,
transparente arroyo de tu calma
militante en el deseo.
Un adiós que enfurece
al instinto desafiante
porque ya no tiene competencia,
se aburre en la melancolía
de los crepúsculos.
Si atiene a la complacencia
de los vencidos
porque ya no hay guerra
sin tu boca.
No existe el clarividente exceso
de palabras en la clepsidra de Dante
y el río Acheron se mezcla
con la tristeza
en la mágica autopista
de los infiernos.
Desamparos anidados, ritmos de frecuencias casi metalicas que se ahorquillan en el alma.
como un fogon repasar el ascua de la luz..., crepusculo. luzyabsenta. felicidades.
 
Hola Mabel!

Cuando la música gira en sentido contrario
somos un crepúsculo en grises
y los demás colores parecen no existir
me encantaron las imágenes que vas creando
y esta en especial.

..."porque ya no hay guerra
sin tu boca."


Cuánto desencuentro puede existir en una misma calle de dos vías.

me llevo esa satisfacción de la buena lectura.

Abrazo en la distancia y siempre mi admiración.

Liga
 
Ligia Calderón Romero;4423322 dijo:
Hola Mabel!

Cuando la música gira en sentido contrario
somos un crepúsculo en grises
y los demás colores parecen no existir
me encantaron las imágenes que vas creando
y esta en especial.

..."porque ya no hay guerra
sin tu boca."


Cuánto desencuentro puede existir en una misma calle de dos vías.

me llevo esa satisfacción de la buena lectura.

Abrazo en la distancia y siempre mi admiración.

Liga
Gracias Ligia, un placer que pases por acá, mis cariños.
 
Ayyy Ludmila, todos los crepúsculos tienen su hermoso atractivo, los últimos toques que cierran con armonía un cielo de mezcladas tonalidades... Ahora bien, tus versos adornan de belleza y sentido cualquier hermoso crepúsculo. Me ha encantadoooo, querida amiga. Besazos, estrellas y repu si me dejan, pero te la mereces enterita.

Tendría que volverme acequia,
transparente arroyo de tu calma
militante en el deseo.
Un adiós que enfurece
al instinto desafiante
porque ya no tiene competencia,
se aburre en la melancolía
de los crepúsculos.
Si atiene a la complacencia
de los vencidos
porque ya no hay guerra
sin tu boca.
No existe el clarividente exceso
de palabras en la clepsidra de Dante
y el río Acheron se mezcla
con la tristeza
en la mágica autopista
de los infiernos.
 
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