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Otro mas de asesinatos.

James De la rosa

Juan Carlos Tuñon
Tendía la noche sus tenazas
Entre la quietud se oyen las cigarras
Tenía anteojos, la luna guadaña
En calles vacías, no suspira un alma.

Alto caballero de cara sombría
Anda presuroso por un par de vías
Acecha un balcón por el que traspira
En la habitación, durmiendo tranquila.

Sonriendo en sueños, ignorante todavía
Ha llegado el dueño del fin de sus días
Con un gran cuchillo que otrora era espada
Dibuja en su cuello con la piel sajada
Corta en manantial, sangre escacharrada
Ella abre los ojos, muerta de asustada
Y se desvanece y no dice nada
El cortó las cuerdas para que no hablara.

Con gorro de copa, silba un caballero
Despiertan los gallos, el canto de infierno
Al alba el rocío, muerde su semblante
Con ojos de vidrio, un hombre con guantes.

La claridad del sol, funde la bruma
Y el vapor del alma, se aleja desnuda
Se perdió los cielos, la calma que ama
Un cuerpo sin vida, tirado en la cama.
 
Última edición:
Un escrito interesante, aunque con un ritmo de locura un tanto desatinado. Sobre lo anterior, mucho se debe a la ausencia de las correctas cesuras en un escrito, por ejemplo, las "comas". Al final de un verso, antes del principio del otro para que no ocurra un encabalgamiento de los mismos, que podría 'matizar' un ritmo muy diferente del que, uno mismo como autor, tiene imaginado en su mente. También, eliminar el exceso de mayúsculas al iniciar cada verso, y dejar únicamente las que prosiguen luego de un "punto y aparte" o "punto y seguido".

Saluti


Andrés "Yo yo yo" Amendizábal


Tendía la noche sus tenazas
Entre la quietud se oyen las cigarras
Tenía anteojos, la luna guadaña
En calles vacías, no suspira un alma.

Alto caballero de cara sombría
Anda presuroso por un par de vías
Acecha un balcón por el que traspira
En la habitación, durmiendo tranquila.

Sonriendo en sueños, ignorante todavía
Ha llegado el dueño del fin de sus días
Con un gran cuchillo que otrora era espada
Dibuja en su cuello con la piel sajada
Corta en manantial, sangre escacharrada
Ella abre los ojos, muerta de asustada
Y se desvanece y no dice nada
El cortó las cuerdas para que no hablara.

Con gorro de copa, silba un caballero
Despiertan los gallos, el canto de infierno
Al alba el rocío, muerde su semblante
Con ojos de vidrio, un hombre con guantes.

La claridad del sol, funde la bruma
Y el vapor del alma, se aleja desnuda
Se perdió los cielos, la calma que ama
Un cuerpo sin vida, tirado en la cama.
 
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