Un nombre me llama,
se repite como un mantra
con su luz...
Todo es perfecto,
ya no hay bien, ni hay mal.
Sencillamente...
todo está bien como está.
No hay otras palabras,
porque no son necesarias,
no hay juicios, porque
no hay prejuicios.
Tras el interludio,
comprendo la esencia
de la impermanencia,
ilusiones que se carcomen
por el sol
en una estatua de arena.
se repite como un mantra
con su luz...
Todo es perfecto,
ya no hay bien, ni hay mal.
Sencillamente...
todo está bien como está.
No hay otras palabras,
porque no son necesarias,
no hay juicios, porque
no hay prejuicios.
Tras el interludio,
comprendo la esencia
de la impermanencia,
ilusiones que se carcomen
por el sol
en una estatua de arena.
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