Almudena
Poeta que considera el portal su segunda casa
Acaríciame con tus transparencias
hasta que el influjo de la luna
no me produzca dolor.
Acaso los caminos se escribieron
en la arena
para que los zorros borrasen sus huellas.
Barros y sombras en tu espalda,
cualquier cara desdibuja el rostro
de la sinceridad,
mi esperanza sorprendida inmanente
versa pueril
en el estómago de las Adelfas.
Mientras, ordenadas hormigas
cosquillean en las neuronas
de un inepto, exhausto y estéril mes de Abril.
Ya el espasmo oculta el surco
de las líneas de mis manos.
hasta que el influjo de la luna
no me produzca dolor.
Acaso los caminos se escribieron
en la arena
para que los zorros borrasen sus huellas.
Barros y sombras en tu espalda,
cualquier cara desdibuja el rostro
de la sinceridad,
mi esperanza sorprendida inmanente
versa pueril
en el estómago de las Adelfas.
Mientras, ordenadas hormigas
cosquillean en las neuronas
de un inepto, exhausto y estéril mes de Abril.
Ya el espasmo oculta el surco
de las líneas de mis manos.
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