13. CARNAVAL AGUDO
-¿Qué tal está, Don Ramón?
-Todo va bien, Don Joaquín.
-¿Probó a tocar el violín?
-No, preferí el saxofón.
-Pues a mí me suena ruin,
y es, además, facilón.
-Pero anima mogollón.
-No me fastidie, jolín.
Seguían la discusión
cuando llegó Valentín
intentando poner fin
a tamaña aberración.
-Llamemos a Serafín
para zanjar la cuestión,
opinará con pasión
argumentando un sinfín.
Y buscaron con tesón,
pero sin hacerles tilín,
al experto del violín
y también del saxofón.
Al pobre de Serafín
lo pillaron en calzón,
y fue mucha la emoción
cuando perdió un calcetín.
Miraron en un cajón
y encontraron un flautín,
desafinado un pelín,
pero bastante molón.
Apareció un cornetín
que se trajo de Japón
y que usaron de rondón
los germanos de Berlín.
Intervino Don Ramón:
-Vamos a ver, Serafín,
¿A usted le gusta el violín?-
-A mí me gusta el trombón-
-No me sea usted tontín,
que yo soy muy comodón,
y transportar el trombón
necesita maletín.
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Churrete