yomboki
Poeta que considera el portal su segunda casa
Hoy desperté vestido de caníbal,
casi desiertas las válvulas del corazón,
un temor-insecticida que desgarra los placeres
y las once de la mañana sufriendo en el reloj.
Hoy la flacidez del mediodía
escarcha las ganas de vivir,
y devoro poco a poco los puñales de las horas;
mi corazón es un vaso de lava ardiente
y temeridad de flor.
Mañana seré un saco vació,
he tirado la piel por la ventana;
somnoliento y estéril
empiezo a desollar las letras,
surgen así poemas
indecentes,
perezosos;
sueños de caníbal,
fermentados por años
en un cajón.
Un espejo a medias
vaticina que sobreviviré.
casi desiertas las válvulas del corazón,
un temor-insecticida que desgarra los placeres
y las once de la mañana sufriendo en el reloj.
Hoy la flacidez del mediodía
escarcha las ganas de vivir,
y devoro poco a poco los puñales de las horas;
mi corazón es un vaso de lava ardiente
y temeridad de flor.
Mañana seré un saco vació,
he tirado la piel por la ventana;
somnoliento y estéril
empiezo a desollar las letras,
surgen así poemas
indecentes,
perezosos;
sueños de caníbal,
fermentados por años
en un cajón.
Un espejo a medias
vaticina que sobreviviré.