prisionero inocente
Poeta que considera el portal su segunda casa
Sé que muy dentro de ti eres tú misma
pero en mi tristeza hay algo más triste
que la tristeza;
créeme, amor, que estoy deshojándote
como a una cebolla
que hace lagrimear los ojos,
que mi alma es como el aceite hirviendo,
ya sabes, ese que siempre da un gusto amargo
a las comidas.
A la hora de estar juntos salpicaremos,
seremos esa unión que hay que ponerle la tapa,
hay que encarcelarla en un espacio,
para no hacer daño a los demás.
pero en mi tristeza hay algo más triste
que la tristeza;
créeme, amor, que estoy deshojándote
como a una cebolla
que hace lagrimear los ojos,
que mi alma es como el aceite hirviendo,
ya sabes, ese que siempre da un gusto amargo
a las comidas.
A la hora de estar juntos salpicaremos,
seremos esa unión que hay que ponerle la tapa,
hay que encarcelarla en un espacio,
para no hacer daño a los demás.
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