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El parque maravilloso

dulcinista

Poeta veterano en el Portal
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Sí, papá, aquí en esta ciudad tenemos un parque maravilloso. Se puede pasear tranquilamente por sus pasillos repletos de una exuberante vegetación. Abundan las flores de todos los colores. Los niños saltan y ríen ante tanta belleza, y sus padres al verlos tan felices vuelven a su ya olvidada infancia. Hay pájaros de bellos colores y cantos armoniosos. Hay también toda clase de animales: tigres mansos como corderos; morsas adaptadas a vivir alejadas del agua y del frío polar; serpientes que guardan su veneno tan solo para los avariciosos. Tan solo los corazones puros pueden vivir en este parque. Hay quien dice que se han producido algunas desapariciones; también que algunas personas han muerto en extrañas circunstancias. Nada importante comparado con la felicidad que el parque nos ofrece. Cada vez que me acerco con mis hijos, veo innumerables milagros. El otro día, estando sentada en uno de sus bancos, se me acercó un tigre que se acostó a mis pies. Con su lengua lamía mis piernas; sobre su cabeza, se posaron cinco pajarillos que después volaron hasta una higuera con higos de muchos colores. El animal que más gusta a los niños es un elefante rojo; se sientan sobre su trompa y se mecen mientras ríen con una risa ensordecedora.
Perdóname, papá, se me olvidó advertirte sobre uno de los peligros del parque. Te veo ahí, en el ataúd, sin cabeza y no te reconozco. Ya formas parte de la nada. Ya no forman parte de ti la soberbia y la avaricia. Ahora tienes tu merecido. Toda tu crueldad de antaño se ha vuelto contra ti. Todo lo que has vivido te ha convertido en un muerto descabezado. Perdóname papá, se me olvidó decirte que a algunas personas se les aparece un viejo con una guadaña; tiene el poder de ver en el interior de las almas. A quien posee un alma perversa le corta la cabeza. Parece que eso es lo que a ti te sucedió. Al ver tu alma negra como el carbón gritaría de júbilo. Es feliz cortando las cabezas de los que no son buenos. Cada vez que corta una cabeza su barba y su cabello crecen un centímetro. No es extraño encontrárselo con el cuerpo lleno de pájaros. El cabello y la barba le llegan al suelo. Tiene los ojos verdes y de un brillo flamígero. Algunas veces, al correr jugando tras una ardilla azul o un pajarillo, se pisa la barba y cae al suelo, y entonces ríe como un niño.

Eladio Parreño Elías

14-Septiembre-2011
 
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Sí, papá, aquí en esta ciudad tenemos un parque maravilloso. Se puede pasear tranquilamente por sus pasillos repletos de una exuberante vegetación. Abundan las flores de todos los colores. Los niños saltan y ríen ante tanta belleza, y sus padres al verlos tan felices vuelven a su ya olvidada infancia. Hay pájaros de bellos colores y cantos armoniosos. Hay también toda clase de animales: tigres mansos como corderos; morsas adaptadas a vivir alejadas del agua y del frío polar; serpientes que guardan su veneno tan solo para los avariciosos. Tan solo los corazones puros pueden vivir en este parque. Hay quien dice que se han producido algunas desapariciones; también que algunas personas han muerto en extrañas circunstancias. Nada importante comparado con la felicidad que el parque nos ofrece. Cada vez que me acerco con mis hijos, veo innumerables milagros. El otro día, estando sentada en uno de sus bancos, se me acercó un tigre que se acostó a mis pies. Con su lengua lamía mis piernas; sobre su cabeza, se posaron cinco pajarillos que después volaron hasta una higuera con higos de muchos colores. El animal que más gusta a los niños es un elefante rojo; se sientan sobre su trompa y se mecen mientras ríen con una risa ensordecedora.
Perdóname, papá, se me olvidó advertirte sobre uno de los peligros del parque. Te veo ahí, en el ataúd, sin cabeza y no te reconozco. Ya formas parte de la nada. Ya no forman parte de ti la soberbia y la avaricia. Ahora tienes tu merecido. Toda tu crueldad de antaño se ha vuelto contra ti. Todo lo que has vivido te ha convertido en un muerto descabezado. Perdóname papá, se me olvidó decirte que a algunas personas se les aparece un viejo con una guadaña; tiene el poder de ver en el interior de las almas. A quien posee un alma perversa le corta la cabeza. Parece que eso es lo que a ti te sucedió. Al ver tu alma negra como el carbón gritaría de júbilo. Es feliz cortando las cabezas de los que no son buenos. Cada vez que corta una cabeza su barba y su cabello crecen un centímetro. No es extraño encontrárselo con el cuerpo lleno de pájaros. El cabello y la barba le llegan al suelo. Tiene los ojos verdes y de un brillo flamígero. Algunas veces, al correr jugando tras una ardilla azul o un pajarillo, se pisa la barba y cae al suelo, y entonces ríe como un niño.

Eladio Parreño Elías

14-Septiembre-2011

mi bello y querido amigo Eladio, estaba tan feliz EN ESE PARQUE MARAVILLOSO, QUE YA ME QUERIA QUEDAR EN EL, Y NADA QUE ME ENCUENTRO CON ESE FINAL DESCABEZADO, DIJO; POR LO DE SIN CABEZA, ERES GENIAL, A TODO LE PONES COLOR Y SABOR, Y ME ENCANTA LEERTE TUS TERROCIFICAS NARRACIONES, HASTA PIENSO QUE VIVES EN UN CASTILLO ENCANTADO O UN EN UNA MANSION DE TERROR, A ME TERRORIFICA LEERTE!!! PERO ES UN PALCER PASAR POR TUS MARAVILLOSOS CUENTOS DE ULTRATUMBA, (siepre no me quede, porque no se de color vea mi alma) y mas vale que dijan aqui corrio, que aqui murio!!!!!JAJAJJAJ un beso sin cabeza (pero con rep)
 
Última edición:
​Eladio amigo,es sensacional como narras tus relatos,nos muestras el paraiso de una forma distinta,pero siempre presente la justicia divina en contra de las almas impuras,un gusto leerte,un beso Sandra
 
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Sí, papá, aquí en esta ciudad tenemos un parque maravilloso. Se puede pasear tranquilamente por sus pasillos repletos de una exuberante vegetación. Abundan las flores de todos los colores. Los niños saltan y ríen ante tanta belleza, y sus padres al verlos tan felices vuelven a su ya olvidada infancia. Hay pájaros de bellos colores y cantos armoniosos. Hay también toda clase de animales: tigres mansos como corderos; morsas adaptadas a vivir alejadas del agua y del frío polar; serpientes que guardan su veneno tan solo para los avariciosos. Tan solo los corazones puros pueden vivir en este parque. Hay quien dice que se han producido algunas desapariciones; también que algunas personas han muerto en extrañas circunstancias. Nada importante comparado con la felicidad que el parque nos ofrece. Cada vez que me acerco con mis hijos, veo innumerables milagros. El otro día, estando sentada en uno de sus bancos, se me acercó un tigre que se acostó a mis pies. Con su lengua lamía mis piernas; sobre su cabeza, se posaron cinco pajarillos que después volaron hasta una higuera con higos de muchos colores. El animal que más gusta a los niños es un elefante rojo; se sientan sobre su trompa y se mecen mientras ríen con una risa ensordecedora.
Perdóname, papá, se me olvidó advertirte sobre uno de los peligros del parque. Te veo ahí, en el ataúd, sin cabeza y no te reconozco. Ya formas parte de la nada. Ya no forman parte de ti la soberbia y la avaricia. Ahora tienes tu merecido. Toda tu crueldad de antaño se ha vuelto contra ti. Todo lo que has vivido te ha convertido en un muerto descabezado. Perdóname papá, se me olvidó decirte que a algunas personas se les aparece un viejo con una guadaña; tiene el poder de ver en el interior de las almas. A quien posee un alma perversa le corta la cabeza. Parece que eso es lo que a ti te sucedió. Al ver tu alma negra como el carbón gritaría de júbilo. Es feliz cortando las cabezas de los que no son buenos. Cada vez que corta una cabeza su barba y su cabello crecen un centímetro. No es extraño encontrárselo con el cuerpo lleno de pájaros. El cabello y la barba le llegan al suelo. Tiene los ojos verdes y de un brillo flamígero. Algunas veces, al correr jugando tras una ardilla azul o un pajarillo, se pisa la barba y cae al suelo, y entonces ríe como un niño.

Eladio Parreño Elías

14-Septiembre-2011



Querido dulcinista sin duda alguna tus relatos son de aquellos que uno debe imprimir y tenerlos en la mesita de noche para en cualquier minuto volver a leerlos, es exquisito leerte...
es maravilloso contar con tu presencia en este lugar,eres único "tienes el sello dulcinista", eso no lo logran muchos.
felicidades abrazos por mil ...preciosa obra.
naty
 
Hayyyy dulcinista porque me haces esto
ajjaajajjaja
Eres genial.
me encanta leerte.
Besos con mucho cariño.
Quien te quiere y admira siempre.
Mil estrellas para tu buen versar.
 
me sorprendió leerte,jajaja sobre todo el cambio repentino en el segundo párrafo
agradable sorpresa de saber que también escribes otro tipos de textos literarios a parte de la poesía.
me agradó leerte
 
Querido Amigo Eladio. Cuando me estaba, entusiasmando, con ese parque, Zas¡¡¡¡
me lo estropeas todo. Genial amigo, la capacidad que tenés, de asombrarme, con
tus narraciones. Son de un prodigio Unico. Estrellas. Aplausos.
Besos y Abrazos Uruguayos. Blanca
 
Muchas veces he soñado vivir en un parque como éste mi amigo Eladio,
donde la paz y la armonía imperen, pero me dió miedo el mocha cabezas
amigo, lo bueno es que solo cortaba las de los malos jajaja! uy que miedo!
Como siempre me dejas impresionada, ha sido grato leerte, te dejo reputación
y estrellitas, y un abrazo descabezado jajaja! Besos
 
Querido Dulcinista, que maravilloso relato, un parque para los justos, si asi fuera la vida, cuantas cabezas rodarían, pero, no sé si sería lo ideal antes de la víspera. Te dejo estrellas, y te abrazo desde mi corazón
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Sí, papá, aquí en esta ciudad tenemos un parque maravilloso. Se puede pasear tranquilamente por sus pasillos repletos de una exuberante vegetación. Abundan las flores de todos los colores. Los niños saltan y ríen ante tanta belleza, y sus padres al verlos tan felices vuelven a su ya olvidada infancia. Hay pájaros de bellos colores y cantos armoniosos. Hay también toda clase de animales: tigres mansos como corderos; morsas adaptadas a vivir alejadas del agua y del frío polar; serpientes que guardan su veneno tan solo para los avariciosos. Tan solo los corazones puros pueden vivir en este parque. Hay quien dice que se han producido algunas desapariciones; también que algunas personas han muerto en extrañas circunstancias. Nada importante comparado con la felicidad que el parque nos ofrece. Cada vez que me acerco con mis hijos, veo innumerables milagros. El otro día, estando sentada en uno de sus bancos, se me acercó un tigre que se acostó a mis pies. Con su lengua lamía mis piernas; sobre su cabeza, se posaron cinco pajarillos que después volaron hasta una higuera con higos de muchos colores. El animal que más gusta a los niños es un elefante rojo; se sientan sobre su trompa y se mecen mientras ríen con una risa ensordecedora.
Perdóname, papá, se me olvidó advertirte sobre uno de los peligros del parque. Te veo ahí, en el ataúd, sin cabeza y no te reconozco. Ya formas parte de la nada. Ya no forman parte de ti la soberbia y la avaricia. Ahora tienes tu merecido. Toda tu crueldad de antaño se ha vuelto contra ti. Todo lo que has vivido te ha convertido en un muerto descabezado. Perdóname papá, se me olvidó decirte que a algunas personas se les aparece un viejo con una guadaña; tiene el poder de ver en el interior de las almas. A quien posee un alma perversa le corta la cabeza. Parece que eso es lo que a ti te sucedió. Al ver tu alma negra como el carbón gritaría de júbilo. Es feliz cortando las cabezas de los que no son buenos. Cada vez que corta una cabeza su barba y su cabello crecen un centímetro. No es extraño encontrárselo con el cuerpo lleno de pájaros. El cabello y la barba le llegan al suelo. Tiene los ojos verdes y de un brillo flamígero. Algunas veces, al correr jugando tras una ardilla azul o un pajarillo, se pisa la barba y cae al suelo, y entonces ríe como un niño.

Eladio Parreño Elías

14-Septiembre-2011
 
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Sí, papá, aquí en esta ciudad tenemos un parque maravilloso. Se puede pasear tranquilamente por sus pasillos repletos de una exuberante vegetación. Abundan las flores de todos los colores. Los niños saltan y ríen ante tanta belleza, y sus padres al verlos tan felices vuelven a su ya olvidada infancia. Hay pájaros de bellos colores y cantos armoniosos. Hay también toda clase de animales: tigres mansos como corderos; morsas adaptadas a vivir alejadas del agua y del frío polar; serpientes que guardan su veneno tan solo para los avariciosos. Tan solo los corazones puros pueden vivir en este parque. Hay quien dice que se han producido algunas desapariciones; también que algunas personas han muerto en extrañas circunstancias. Nada importante comparado con la felicidad que el parque nos ofrece. Cada vez que me acerco con mis hijos, veo innumerables milagros. El otro día, estando sentada en uno de sus bancos, se me acercó un tigre que se acostó a mis pies. Con su lengua lamía mis piernas; sobre su cabeza, se posaron cinco pajarillos que después volaron hasta una higuera con higos de muchos colores. El animal que más gusta a los niños es un elefante rojo; se sientan sobre su trompa y se mecen mientras ríen con una risa ensordecedora.
Perdóname, papá, se me olvidó advertirte sobre uno de los peligros del parque. Te veo ahí, en el ataúd, sin cabeza y no te reconozco. Ya formas parte de la nada. Ya no forman parte de ti la soberbia y la avaricia. Ahora tienes tu merecido. Toda tu crueldad de antaño se ha vuelto contra ti. Todo lo que has vivido te ha convertido en un muerto descabezado. Perdóname papá, se me olvidó decirte que a algunas personas se les aparece un viejo con una guadaña; tiene el poder de ver en el interior de las almas. A quien posee un alma perversa le corta la cabeza. Parece que eso es lo que a ti te sucedió. Al ver tu alma negra como el carbón gritaría de júbilo. Es feliz cortando las cabezas de los que no son buenos. Cada vez que corta una cabeza su barba y su cabello crecen un centímetro. No es extraño encontrárselo con el cuerpo lleno de pájaros. El cabello y la barba le llegan al suelo. Tiene los ojos verdes y de un brillo flamígero. Algunas veces, al correr jugando tras una ardilla azul o un pajarillo, se pisa la barba y cae al suelo, y entonces ríe como un niño.

Eladio Parreño Elías

14-Septiembre-2011

Eladio, que maravilla de parque lleno de risas y colores hermosos,
lleno de animalitos chistosos y dóciles con el humano.
Quien pasaría esa prueba de la guadaña? será que ruedan muchas cabezas
al visitar al parque ?... Me gusta como rematas la historia: "y entonces se
ríe como un niño"... me encanta como le colocas al monstruo características
de un infante, a lo mejor las necesita para darse cuenta si la gente es de alma
pura o no. Estoy encantada como siempre por lo sorprendente que eres mi
amigo lindo. Abrazotes con todo mi cariño. Osa.

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Sí, papá, aquí en esta ciudad tenemos un parque maravilloso. Se puede pasear tranquilamente por sus pasillos repletos de una exuberante vegetación. Abundan las flores de todos los colores. Los niños saltan y ríen ante tanta belleza, y sus padres al verlos tan felices vuelven a su ya olvidada infancia. Hay pájaros de bellos colores y cantos armoniosos. Hay también toda clase de animales: tigres mansos como corderos; morsas adaptadas a vivir alejadas del agua y del frío polar; serpientes que guardan su veneno tan solo para los avariciosos. Tan solo los corazones puros pueden vivir en este parque. Hay quien dice que se han producido algunas desapariciones; también que algunas personas han muerto en extrañas circunstancias. Nada importante comparado con la felicidad que el parque nos ofrece. Cada vez que me acerco con mis hijos, veo innumerables milagros. El otro día, estando sentada en uno de sus bancos, se me acercó un tigre que se acostó a mis pies. Con su lengua lamía mis piernas; sobre su cabeza, se posaron cinco pajarillos que después volaron hasta una higuera con higos de muchos colores. El animal que más gusta a los niños es un elefante rojo; se sientan sobre su trompa y se mecen mientras ríen con una risa ensordecedora.
Perdóname, papá, se me olvidó advertirte sobre uno de los peligros del parque. Te veo ahí, en el ataúd, sin cabeza y no te reconozco. Ya formas parte de la nada. Ya no forman parte de ti la soberbia y la avaricia. Ahora tienes tu merecido. Toda tu crueldad de antaño se ha vuelto contra ti. Todo lo que has vivido te ha convertido en un muerto descabezado. Perdóname papá, se me olvidó decirte que a algunas personas se les aparece un viejo con una guadaña; tiene el poder de ver en el interior de las almas. A quien posee un alma perversa le corta la cabeza. Parece que eso es lo que a ti te sucedió. Al ver tu alma negra como el carbón gritaría de júbilo. Es feliz cortando las cabezas de los que no son buenos. Cada vez que corta una cabeza su barba y su cabello crecen un centímetro. No es extraño encontrárselo con el cuerpo lleno de pájaros. El cabello y la barba le llegan al suelo. Tiene los ojos verdes y de un brillo flamígero. Algunas veces, al correr jugando tras una ardilla azul o un pajarillo, se pisa la barba y cae al suelo, y entonces ríe como un niño.

Eladio Parreño Elías

14-Septiembre-2011


ELADIO

¡Qué parque más tranquilo!
Eres genial, tienes una
inventiva excepcional.

Un fuerte abrazo.
 
soberbio, colosal, eres grande haciendo relatos, supongo que a mi no me pasará nada en el parque pero por si acaso no voy a ir, un fuerte abrazo y estrellas.
 
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Estimado Dulcinista

La cosa se puso fea a partir de: "perdóname, papá..."
Allí es donde comienza tu espíritu creativo a hacer de las suyas, jajaja
Un juego entre lo irreal, lo hermoso y lo macabro,
como siempre, al más puro estilo de Eladio Parreño Elías.

¡Estupendo!... Un abrazo,

Elhi


 
Me alegra imaginar que en ese parque no perderíala cabeza, al menos allí, pues en este mundo, de vez en cuando suelo perderla ;).

Un placer leerte
 
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Sí, papá, aquí en esta ciudad tenemos un parque maravilloso. Se puede pasear tranquilamente por sus pasillos repletos de una exuberante vegetación. Abundan las flores de todos los colores. Los niños saltan y ríen ante tanta belleza, y sus padres al verlos tan felices vuelven a su ya olvidada infancia. Hay pájaros de bellos colores y cantos armoniosos. Hay también toda clase de animales: tigres mansos como corderos; morsas adaptadas a vivir alejadas del agua y del frío polar; serpientes que guardan su veneno tan solo para los avariciosos. Tan solo los corazones puros pueden vivir en este parque. Hay quien dice que se han producido algunas desapariciones; también que algunas personas han muerto en extrañas circunstancias. Nada importante comparado con la felicidad que el parque nos ofrece. Cada vez que me acerco con mis hijos, veo innumerables milagros. El otro día, estando sentada en uno de sus bancos, se me acercó un tigre que se acostó a mis pies. Con su lengua lamía mis piernas; sobre su cabeza, se posaron cinco pajarillos que después volaron hasta una higuera con higos de muchos colores. El animal que más gusta a los niños es un elefante rojo; se sientan sobre su trompa y se mecen mientras ríen con una risa ensordecedora.
Perdóname, papá, se me olvidó advertirte sobre uno de los peligros del parque. Te veo ahí, en el ataúd, sin cabeza y no te reconozco. Ya formas parte de la nada. Ya no forman parte de ti la soberbia y la avaricia. Ahora tienes tu merecido. Toda tu crueldad de antaño se ha vuelto contra ti. Todo lo que has vivido te ha convertido en un muerto descabezado. Perdóname papá, se me olvidó decirte que a algunas personas se les aparece un viejo con una guadaña; tiene el poder de ver en el interior de las almas. A quien posee un alma perversa le corta la cabeza. Parece que eso es lo que a ti te sucedió. Al ver tu alma negra como el carbón gritaría de júbilo. Es feliz cortando las cabezas de los que no son buenos. Cada vez que corta una cabeza su barba y su cabello crecen un centímetro. No es extraño encontrárselo con el cuerpo lleno de pájaros. El cabello y la barba le llegan al suelo. Tiene los ojos verdes y de un brillo flamígero. Algunas veces, al correr jugando tras una ardilla azul o un pajarillo, se pisa la barba y cae al suelo, y entonces ríe como un niño.

Eladio Parreño Elías

14-Septiembre-2011
que traviezos esos niños, no van con su papa al parque, tan malo que es el buey, no quiere verse decapitado.. buen relato , y espero no pasar por ese parque..
 
Donde estemos... sea un bello parque lleno de exuberantes flores y mansos animales... como en el oscuro lugar de nuestras mezquindades, si nuestro corazón no es noble ... el señor de la guadaña siempre alerta... siempre atento a tomar el alma amarga de quienes solo disfrutan con el dolor de los demás nos encontrará

Me gusta tu cuento... veo en el mucha enseñanza... me gusta la forma en que se da el dialogo... lo que para el hijo es bello, se enluta y oscurece con la maldad de su padre... Te felicito mi amigo... Aprovecho de agradecer tu visita a mis letras, el haber compartido un café y el calor de una sonrisa



Estrellas y un café
 
Mi hermano ya necesitaba de esas fulminantes y coloridas letraS que posees aunque me gustaba mas el parque de amor que yo ya estaba haciendo maletas y de pronto danmmmm me quedo sin cabeza jajaja un placer querido amigo eres un genio mil estrellas No me deja reputación un abrazo
 
Muy bueno el relato.
Es un parque bello, aunque ronde en él aquel hombre, pero, quizás actúa de esa manera, para conservar la paz de este lugar.
Es muy agradable leerte.
Un placer pasar.
Un abrazo y muchas estrellas!
:)
 
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Sí, papá, aquí en esta ciudad tenemos un parque maravilloso. Se puede pasear tranquilamente por sus pasillos repletos de una exuberante vegetación. Abundan las flores de todos los colores. Los niños saltan y ríen ante tanta belleza, y sus padres al verlos tan felices vuelven a su ya olvidada infancia. Hay pájaros de bellos colores y cantos armoniosos. Hay también toda clase de animales: tigres mansos como corderos; morsas adaptadas a vivir alejadas del agua y del frío polar; serpientes que guardan su veneno tan solo para los avariciosos. Tan solo los corazones puros pueden vivir en este parque. Hay quien dice que se han producido algunas desapariciones; también que algunas personas han muerto en extrañas circunstancias. Nada importante comparado con la felicidad que el parque nos ofrece. Cada vez que me acerco con mis hijos, veo innumerables milagros. El otro día, estando sentada en uno de sus bancos, se me acercó un tigre que se acostó a mis pies. Con su lengua lamía mis piernas; sobre su cabeza, se posaron cinco pajarillos que después volaron hasta una higuera con higos de muchos colores. El animal que más gusta a los niños es un elefante rojo; se sientan sobre su trompa y se mecen mientras ríen con una risa ensordecedora.
Perdóname, papá, se me olvidó advertirte sobre uno de los peligros del parque. Te veo ahí, en el ataúd, sin cabeza y no te reconozco. Ya formas parte de la nada. Ya no forman parte de ti la soberbia y la avaricia. Ahora tienes tu merecido. Toda tu crueldad de antaño se ha vuelto contra ti. Todo lo que has vivido te ha convertido en un muerto descabezado. Perdóname papá, se me olvidó decirte que a algunas personas se les aparece un viejo con una guadaña; tiene el poder de ver en el interior de las almas. A quien posee un alma perversa le corta la cabeza. Parece que eso es lo que a ti te sucedió. Al ver tu alma negra como el carbón gritaría de júbilo. Es feliz cortando las cabezas de los que no son buenos. Cada vez que corta una cabeza su barba y su cabello crecen un centímetro. No es extraño encontrárselo con el cuerpo lleno de pájaros. El cabello y la barba le llegan al suelo. Tiene los ojos verdes y de un brillo flamígero. Algunas veces, al correr jugando tras una ardilla azul o un pajarillo, se pisa la barba y cae al suelo, y entonces ríe como un niño.

Eladio Parreño Elías

14-Septiembre-2011



Oye Eladio, pues como que me hiciste pensar, porque yo voy mucho a un parque maravilloso y algo raro sucede, pues a ese viejo, o le tiembla el pulso o es que no soy del todo malo, pero me libro por los pelos, porque ya quedan pocos (pelos), jajajajaja.
Un placer leerte y que sepas que tengo en la mesita de noche tus relatos, para cuando necesito estar despejado...
Es que nos vas a hacer andar con mil ojos desconfiados. Así que lo mejor es ser buenos para que la justicia no nos vea siquiera...
Un abrazo de estrellas.
Vidal
 
Bueno...parece una especie de purgatorio, muy bien definido. Brillante amigo dulcinista. Saludos con estrellas.
 
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