Luis Fernando Tejada
Poeta reconocido
Los ojos en
busca del destino,
en la intimidad
de esta época,
los silencios y
las mentiras
a pesar de que
transforman la historia,
también pueden
incinerarla repentinamente,
¿Y la ceniza?,
polvo que ahoga el mañana.
Como hemos llegado al
fin de los tiempos,
(Cuando el espíritu se
le escapa a la carne,
de cuerpos que no fueron
del agrado del alma)
nos enrostran la
¡Eternidad!
amenaza loca y terrible.
Y el cielo otra vez
detrás de ese cruel destino,
no me gusta un mundo en
que la eternidad es lo único que
nos depara el futuro.
Como todos
tenemos que morir,
prefiero, sabrán ustedes,
con un poco de pena,
sopesar la cruel realidad:
No quiero esa
eternidad absurda,
¿Qué haría tan
mal acompañado
en ese intolerable
más allá?
busca del destino,
en la intimidad
de esta época,
los silencios y
las mentiras
a pesar de que
transforman la historia,
también pueden
incinerarla repentinamente,
¿Y la ceniza?,
polvo que ahoga el mañana.
Como hemos llegado al
fin de los tiempos,
(Cuando el espíritu se
le escapa a la carne,
de cuerpos que no fueron
del agrado del alma)
nos enrostran la
¡Eternidad!
amenaza loca y terrible.
Y el cielo otra vez
detrás de ese cruel destino,
no me gusta un mundo en
que la eternidad es lo único que
nos depara el futuro.
Como todos
tenemos que morir,
prefiero, sabrán ustedes,
con un poco de pena,
sopesar la cruel realidad:
No quiero esa
eternidad absurda,
¿Qué haría tan
mal acompañado
en ese intolerable
más allá?
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