Malex
Poeta recién llegado
1
Enserio que no te comprendo
sería como querer comprender
la mágia de las cosas y
de las cosas que son punto y aparte,
como la sombra en el Zenith de tu cabello
suave sinfónia de luz en tu piel,
andamiaje incorrecto de huecos espirales
podras decir;
"él me quiso"
pero ya no podrás caminar
sobre los fragmentos de aúra pétrea
que decoran el piso ajedrezado
de toda la bóveda del las memorias,
frágiles pasiones volcadas
en el vértigo
de turbias preocupaciones,
sollozando en el ojo del huracán,
durmiendo en la espuma de la marea.
2
Con las Pléyades a mi diestra,
deseé verte en la cima de la colina
vestida de púreza,
y el destello de tus ojos atravesando
el abismo que te separa de mi,
tan profundo como mis propios pies.
3
Cosmopolita como la sangre,
vertida en un vaso sin fondo
bañando de carmesí
la madera reseca de mi cruz,
por casualidad
me presente bajo el alcatráz
entre miles de indiferencias,
gotas de sudor y majaderias,
viendóte bajar de unas nubes de leche
el viento te hacia compañia
pero no me importo,
preferí imaginar tus labios
en mi mejilla.
4
Aquella banca no mentira,
mucho menos la catrina
sentada a tu lado,
escuchando nuestra plática,
mirandóme de reojo.
Pensé que tu tambien la veias
pero las uñas en tus dientes
me confundian de vez en vez,
al final,
preferi quedarme en silencio
escuchandote hablar de politica,
de paradojas cotidianas,
de penas y frustraciones.
5
Aquél par de labios inmaculados
sembrados en tu rostro,
cosechando palabras como espigas,
trígo esparcido en tu piel
en forma de aúreas pecas.
Mi castigo,
quedar sepultado
en el magma del Vesubio.
Enserio que no te comprendo
sería como querer comprender
la mágia de las cosas y
de las cosas que son punto y aparte,
como la sombra en el Zenith de tu cabello
suave sinfónia de luz en tu piel,
andamiaje incorrecto de huecos espirales
podras decir;
"él me quiso"
pero ya no podrás caminar
sobre los fragmentos de aúra pétrea
que decoran el piso ajedrezado
de toda la bóveda del las memorias,
frágiles pasiones volcadas
en el vértigo
de turbias preocupaciones,
sollozando en el ojo del huracán,
durmiendo en la espuma de la marea.
2
Con las Pléyades a mi diestra,
deseé verte en la cima de la colina
vestida de púreza,
y el destello de tus ojos atravesando
el abismo que te separa de mi,
tan profundo como mis propios pies.
3
Cosmopolita como la sangre,
vertida en un vaso sin fondo
bañando de carmesí
la madera reseca de mi cruz,
por casualidad
me presente bajo el alcatráz
entre miles de indiferencias,
gotas de sudor y majaderias,
viendóte bajar de unas nubes de leche
el viento te hacia compañia
pero no me importo,
preferí imaginar tus labios
en mi mejilla.
4
Aquella banca no mentira,
mucho menos la catrina
sentada a tu lado,
escuchando nuestra plática,
mirandóme de reojo.
Pensé que tu tambien la veias
pero las uñas en tus dientes
me confundian de vez en vez,
al final,
preferi quedarme en silencio
escuchandote hablar de politica,
de paradojas cotidianas,
de penas y frustraciones.
5
Aquél par de labios inmaculados
sembrados en tu rostro,
cosechando palabras como espigas,
trígo esparcido en tu piel
en forma de aúreas pecas.
Mi castigo,
quedar sepultado
en el magma del Vesubio.
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