Morgan H.Yabar
Poeta que considera el portal su segunda casa
Quizás le quedaba el cuento en el bolsillo derecho. Tal vez conservaba las guirnaldas de todas las mañanas gastadas. Puede que el rastro entrañable de un abrazo, aún fuera capaz de enmendarle las heridas con sal, y que un día olvidara, que ese constante reflejo, era solo el resultado del esfuerzo que le devoraba.
-Podría ser, se decía a sí mismo, poniéndose al borde, tirando las cuerdas y asegurándose a ellas.
-Podría ser...
La lejanía, era el consuelo más cercano que tenía; y la cima, era esa constante, -que le gritaba desde el fondo: Pudimos tenerlo todo, que le llenaba con su aliento mientras se recuperaba, mientras pensaba que si no se controlaba caería en esa oscuridad que comenzaba a cerrarse sobre el paisaje.
-Pudimos tenerlo todo, y luchaba por recuperar el ritmo, manteniendo la apariencia de una calma ciega. Era solo la insistencia por mantenerse en pie, hasta el último instante.
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