NEMESIS/ Mamen
Besa la lluvia triste,
ha de agotar el llanto,
el amargo viento se resiste,
sucumben letargos de todos lados.
Lo que besas no es la lluvia,
lo que besas es mi llanto,
que si de amargo se rinde,
es ante sublime encanto.
Y no ha de tener duro el corazón,
poetisa del alma, arráncame la vida,
así es el rincón de la emoción,
oscura la imagen del árbol sombría.
El árbol acoge la vida,
sentado en el rincón sombría,
porque te añora con el corazón...
poetisa, amor de mi vida.
Y cae el agua sobre las hojas secas,
el llanto se ahoga entre el barro,
desde el fondo del corazón vuela,
tristeza del alma, alhaja de oro blanco.
Las alhajas son tus sutiles llantos,
que fertilizas con ellos esos campos,
cuando hasta las hojas secas han quedado,
se reverdecen al probar tu manantial amado.
Y la lluvia cae en el tiempo,
se hacen surcos en el charco,
lucho por la soledad de mi pecho,
quiero tocarlo con la mano.
De tu pecho es la aurora,
de tu mano mi llanto,
de ese charco la lluvia,
que en el tiempo ha quedado.
Las lágrimas caen a borbotones,
en suspiros de ansiedad que queman
se siente triste, corazón no llores,
hace frío con cada paso, eso me recuerda...
Los recuerdos son como primicias,
tus suspiros son más que caricias,
aunque triste estés en iberia,
recuerda que en mi corazón persistes.
Donde los bancos de madera están mojados,
a las cinco de la tarde, espero tu llegada,
de una voz lejana que escucho...llorando,
besa la lluvia triste, acariciando mi cara.
Esa lluvia que ha besado tu cara,
es mi llanto que ha mojado el aura,
esperando sean las cinco de la mañana
para poder verte así amada.
Besa la lluvia triste,
ha de agotar el llanto,
el amargo viento se resiste,
sucumben letargos de todos lados.
Lo que besas no es la lluvia,
lo que besas es mi llanto,
que si de amargo se rinde,
es ante sublime encanto.
Y no ha de tener duro el corazón,
poetisa del alma, arráncame la vida,
así es el rincón de la emoción,
oscura la imagen del árbol sombría.
El árbol acoge la vida,
sentado en el rincón sombría,
porque te añora con el corazón...
poetisa, amor de mi vida.
Y cae el agua sobre las hojas secas,
el llanto se ahoga entre el barro,
desde el fondo del corazón vuela,
tristeza del alma, alhaja de oro blanco.
Las alhajas son tus sutiles llantos,
que fertilizas con ellos esos campos,
cuando hasta las hojas secas han quedado,
se reverdecen al probar tu manantial amado.
Y la lluvia cae en el tiempo,
se hacen surcos en el charco,
lucho por la soledad de mi pecho,
quiero tocarlo con la mano.
De tu pecho es la aurora,
de tu mano mi llanto,
de ese charco la lluvia,
que en el tiempo ha quedado.
Las lágrimas caen a borbotones,
en suspiros de ansiedad que queman
se siente triste, corazón no llores,
hace frío con cada paso, eso me recuerda...
Los recuerdos son como primicias,
tus suspiros son más que caricias,
aunque triste estés en iberia,
recuerda que en mi corazón persistes.
Donde los bancos de madera están mojados,
a las cinco de la tarde, espero tu llegada,
de una voz lejana que escucho...llorando,
besa la lluvia triste, acariciando mi cara.
Esa lluvia que ha besado tu cara,
es mi llanto que ha mojado el aura,
esperando sean las cinco de la mañana
para poder verte así amada.