Violeta
Poeta que considera el portal su segunda casa
Yo nunca había conocido
tal cielo
-ella-
mi niña de rizos castaños,
hasta que una noche
entre sonrisas de hadas me dijiste...
-¿Me amas?-
Y yo teniéndote tan cerca
no entendía con claridad
lo que me decías en tu inocente acento,
y de nuevo replicando con ternura
-¿Me amas?-
Me miraste fija
con tus manitos de algodón en mi cara.
-Y claro que te amo mucho ni negrita preciosa.-
¡Mi niña!
cómo no amarte si eres el pulso de mi vida,
el silencio que abraza con alas de ángel.
Qué hermoso es ser tu tía,
pero más hermoso es amanecer contigo
y ver como florecen azucenas en tu mirar;
verte crecer dejando tus huellas de princesa
y ser cómplice de ellas.
Dedicado a mi sobrina Dayana Raffaela.
Última edición: