• MundoPoesía se ha renovado! Nuevo diseño y nuevas funciones. Ver cambios

Sin nada que decir de nuevo

Francisco Lechuga Mejia

Poeta que no puede vivir sin el portal

Cuando le hice la promesa, ya habían pasado por mi piel bastantes cuerpos, por mi corazón uno o dos amores verdaderos, por mis enmarañadas letras mil versos que sabían a mil mentiras, por mis días, días de olvidar y recordar y de escribir con sangre -por cuestiones de la amnesia- en la corteza de mi diario cada gota, cada lluvia, cada viento con todos sus suspiros, cada caricia con todos los luceros y sus fuegos de artificio, muchas iniciales entrelazadas que no decían nada a pesar de recordar con cada letra cada una de sus miradas.

Desde que levanté debajo de aquella higuera al desolado ángel de la guarda que aún cuidaba el cadáver de aquel tipo que aún tenía en sus manos las monedas que recibió por pago y me volví un autentico canalla, siempre he tratado de decir la verdad, así que vano hubiera sido decirle a éste nuevo amor que sólo a su piel habían adorado mis dedos, que sólo a su corazón le había rezado después de construirle en mi memoria su templo, ¡no! la verdad ante todo.
Bien sé que le dije, justo antes de que nuestra ropa bajo su propio albedrío, se acomodara en el rincón de aquel cuarto de aquel hostal en aquel día de hace dos años, que mi vida ya tenía su “amor de mi vida”, que ya me había cortado por otras pieles cuantas venas pude, que ya sabía yo lo que era morir y resucitar tres veces al día como prescripción docta leída en alguna revista del corazón, pero que no se preocupara, que ya había aprendido a esconderme tras las esquinas y a sacar por el filo de ellas sólo mis ojos para que nadie me reconociera; que ya tenía experiencia como aparecido en el café donde nadie me esperaba; que ya había comprendido que todo mundo sabe quién es el mudo del teléfono a las tres de la mañana; que ya había jugado a ser humano y que podría amarle tanto o más que cualquiera; que sentía que su amor era distinto y que le prometía serle fiel por los siglos de los siglos aún cuando después de que su muerte acaeciera en su carne y sus huesos y otro ángel se atravesara por mi vida y tuviera que besarle, no por amor ni para calmar la lívido, sino para conjurar su mala suerte de ser eterno y aún afrontando el riesgo de que mis labios se volvieran a fundir y de nuevo se desfiguraran, le seguiría amando.

Apenas son dos años que se largó sin importarle nada y que por su puesto ya no tengo para mí la piel que cubre su cuerpo. No sé, pero creo que me deprime estar olvidando tan pronto las gotas de la regadera al cruzar su cuello y después su pecho, su abdomen y después el propio llanto del agua al reventar sobre del suelo, el laberinto de su ensortijada cabellera, las ciento diez lunas y todos los lunares que habitaban en su piel de leche como auténticos luceros, el aroma de su aliento envidia de la flor de manzanilla, su mirada tan larga como mar en calma.., ¡ah! como le extraño a mi lado aunque cada día que pase rompa un poco mi promesa y le ame menos y menos le recuerde. ¡Demonios! ¿Por qué seré tan falso?



. 18.8.11 en una tarde en la que he descubierto que en el mercado se vende de todo, menos infusión para sanar los recuerdos.
Nota 1. Mamá, mamá ¿de dónde viene los mayas? - Pues de mayami, mija
Nota 3. ¿Qué opina usted del Papanicolaou? -pues mire usted, a mi me caía mejor Juan Pablo II que este Papa Nicolau.

.
 
Última edición:
Sin nada que decir de nuevo




Cuando le hice la promesa, ya habían pasado por mi piel bastantes cuerpos, por mi corazón uno o dos amores, por mis enmarañadas letras mil versos que sabían a mil mentiras, por mis días, días de olvidar y días de recordar y de calar con tinta sangre, por cuestiones de la amnesia, en la corteza de mi diario cada gota, cada lluvia, cada viento con todos sus suspiros, cada caricia con todos los luceros y sus fuegos de artificio, iniciales entrelazadas que no decían nada a pesar de recordar con cada letra su mirada.


Desde que levanté debajo de aquella higuera al desolado ángel de la guarda que aun cuidaba el cadáver de aquel tipo que aún tenía en sus manos las monedas del pago y me volví un autentico canalla, siempre he tratado de decir la verdad, así que vano hubiera sido decirle a este nuevo amor que sólo a su piel habían adorado mis dedos, que sólo a su corazón le había rezado después de construirle en mi memoria su templo, ¡no!, la verdad ante todo, bien sé que le dije justo antes de que nuestra ropa, bajo su propio albedrío, se acomodara en el rincón de aquel cuarto de aquel hostal en aquel día de hace dos años, que mi vida ya tenía su “amor de mi vida”, que ya me había cortado por otra piel las venas, que ya sabía yo lo que era morir tres veces al día como prescripción docta leída en alguna revista del corazón, pero que no se preocupara, que ya había aprendido a esconderme tras las esquinas y sacar por el filo de ellas sólo mis ojos para que nadie me reconociera, que ya tenía experiencia como aparecido en el café donde nadie me esperaba, que ya había comprendido que todo mundo sabe quién es el mudo del teléfono a las tres de la mañana, que ya había jugado a ser humano y que podría amarle tanto o más que cualquiera, que sentía que su amor era distinto y que le prometía serle fiel por los siglos de los siglos aún cuando después de que su muerte acaeciera en su carne y sus huesos y otro ángel se atravesara por mi vida y tuviera que besarle, no por amor ni para calmar la lívido, sino para conjurar su mala suerte de ser eterno y aun afrontando el riesgo de que mis labios se volvieran a fundir y de nuevo se desfiguraran, le seguiría amando.


Apenas son dos años que se largó sin importarle nada y que por su puesto ya no tengo para mí la piel que cubre su cuerpo, no sé, pero creo que me deprime estar olvidando tan pronto las gotas de la regadera al cruzar su cuello y después su pecho, su abdomen y después el propio llanto del agua al reventar en el suelo, el laberinto de su rubia cabellera, los ciento diez lunares que habitaban en su piel de leche como auténticos luceros, el aroma de su aliento envidia de la flor de manzanilla, su mirada tan larga como mar en calma, ¡ah! como le extraño a mi lado aunque cada día que pase rompa un poco mi promesa y le ame menos y menos le recuerde. ¡Demonios! ¿Por qué seré tan falso?


Gayo. 18.8.11 en una tarde en la que he descubierto que en el mercado se vende de todo, menos infusión para sanar los recuerdos.
Nota 1. Mamá, mamá ¿de dónde viene los mayas? - Pues de mayami, mija
Nota 3. ¿Qué opina usted del Papanicolaou? -pues mire usted, a mi me caía mejor Juan Pablo II que este Papa Nicolau.

.



Sr. Gayo
me ha encantado su prosa, lo destacado sobre todo...jeje
la cuestión es que uno sigue recordando claro, pero ya el corazón se fue por otros lares
como disfruto de sus notas, a ver le dejo una:
- Mamá, mamá, en la escuela me dicen ¡¡Mentiroso!!....-¡¡Cállate!!, que ni siquiera vas a la escuela..jeje

Estrellas y cariños
Ana
 
Muchas gracias señorita, salu 2

Sr. Gayo
me ha encantado su prosa, lo destacado sobre todo...jeje
la cuestión es que uno sigue recordando claro, pero ya el corazón se fue por otros lares
como disfruto de sus notas, a ver le dejo una:
- Mamá, mamá, en la escuela me dicen ¡¡Mentiroso!!....-¡¡Cállate!!, que ni siquiera vas a la escuela..jeje

Estrellas y cariños
Ana
 
Me gusta también como escribes en prosa. Se percibe sincera estas líneas que hablan de las mentiras que nos decimos a nosotros mismo, y de esos amores eternos, tan efímeros como la vida misma.


BESOTES
 
WAOOOOO, tienes la capacidad de que el que te lea se imagine la escena, me encantó amigo Gayo, un gusto leerte siempre.
Quiero ir a Mayami, jeje.
Un gran abrazo para ti :)
 
Hola querido Fran!

Te dejo mi huellita
mi saludo y mi total complacencia con la lectura
qué decirte que no te haya dicho.
Me gusta cada imagen que plasmas
creo que a ti te dieron un alfabeto diferente al mío
o el mío no sirve porque no puedo escribir tan bien como tú
no sé qué pasa pero no lo logro.

y bien me encantó leerte hasta las notas están excelentes
sobre todo la nota 2.?

Un abrazote y mi cariño junto a mi admiración y te digo
creo que esta prosa debería tener un reconocimiento
pero claro tienes tantos que ya no te caben y quizá por eso no lo tiene.
En fin te doy el mío.

:::hug::::::ohmy:::

Ligia
 
Ayuda Usuarios

You haven't joined any salas.

You haven't joined any salas.
Atrás
Arriba