David Martinez Vilches
Amigo de la Poesía Clásica
En Polvoranca una pequeña ermita
tiene su asiento, y poco a poco cede
ante el Tiempo que, lento, la marchita,
ante el soplar del aire que la puede;
es tierra y solo tierra que se irrita
por la naturaleza que la excede,
y lo que perduró, ya no perdura
quedando en una fría sepultura.
Última edición por un moderador: