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Buscando un decálogo de caricias...

ludmila

Poeta veterano en el portal
En la sonoridad del viento
se escucha un tendón dolido,
la tirantez del pliegue extendido
por el deseo de retener tu mano.
Frío el azul embajador del suelo
en que nos extrañamos.
Acorde de bordonas
en el aquelarre de mieles compartidas.
Un susurro de heridas
que no gritan por que están ahogadas.
Liviandad en la pulsión
que late en la esquina
de tantas inscripciones vanas,
buscando tal vez un decálogo
de caricias subcutáneas,
porque la superficie de la piel
ya no alcanza.
Deseo que se añeja en el suburbio
de tus venas
porque el cansancio
desalojó el encanto
de marchitar la posibilidad
de cobijarlo todo…
de soportar la nada…
 
Que belleza mi querida Ludmila, no imaginas cuanto disfruto de tu letra, encantada de leerte. Saludos y estrellas. Besos con cariño.
 
Buscando un decalogo de caricias
y consigo las tuyas en estos versos
voy corriendo a mi huerto
y busco alguna semilla
para dejarte estrellas en tu orilla
 
Una profunda búsqueda la de tus versos....Porque ciertamente la superficie que nos arropa no es suficiente...Tremendo poema Ludmila!!!! Todo un viaje desde las notas del tendón entumecido hasta esa posibilidad de abarcar el universo o sencillamente la tolerancia a la vacuidad, que es como morir despacio...
Precioso!!!
Besos y estrellas por miles querida amiga...
Camelia
 
Exuberancia y precisión equilibrando tu poesía amiga, además de ese toque de suntuosidad imagenante en tu verbalidad y sí... también percibo un idealismo amoroso con sus siempre fluctuaciones de flama y flema. Abrazos mi estimada.
 
Una profunda búsqueda la de tus versos....Porque ciertamente la superficie que nos arropa no es suficiente...Tremendo poema Ludmila!!!! Todo un viaje desde las notas del tendón entumecido hasta esa posibilidad de abarcar el universo o sencillamente la tolerancia a la vacuidad, que es como morir despacio...
Precioso!!!
Besos y estrellas por miles querida amiga...
Camelia
Gracias Camy por tu hermoso comentario...habla de tu sensibilidad, mis cariños.
 
En la sonoridad del viento
se escucha un tendón dolido,
la tirantez del pliegue extendido
por el deseo de retener tu mano.
Frío el azul embajador del suelo
en que nos extrañamos.
Acorde de bordonas
en el aquelarre de mieles compartidas.
Un susurro de heridas
que no gritan por que están ahogadas.
Liviandad en la pulsión
que late en la esquina
de tantas inscripciones vanas,
buscando tal vez un decálogo
de caricias subcutáneas,
porque la superficie de la piel
ya no alcanza.
Deseo que se añeja en el suburbio
de tus venas
porque el cansancio
desalojó el encanto
de marchitar la posibilidad
de cobijarlo todo…
de soportar la nada…


Interiores abiertos, ascuas incandescentes para que en un deseo quepa el cobijo del todo. Se intuye esa ecuacion de sinepsias, esa calida luz que en un agonia dulce se prostituye para buscar ese decalogo, ese puñado de incandescencias capaces de dejar que lo sumergido sea niebla de malecones y mirar, y extender el moviento en las esquinas, tanto como para llegar a esa sincera nada. besos de luzyabsenta. ¡fabulloso!
 
En la sonoridad del viento
se escucha un tendón dolido,
la tirantez del pliegue extendido
por el deseo de retener tu mano.
Frío el azul embajador del suelo
en que nos extrañamos.
Acorde de bordonas
en el aquelarre de mieles compartidas.
Un susurro de heridas
que no gritan por que están ahogadas.
Liviandad en la pulsión
que late en la esquina
de tantas inscripciones vanas,
buscando tal vez un decálogo
de caricias subcutáneas,
porque la superficie de la piel
ya no alcanza.
Deseo que se añeja en el suburbio
de tus venas
porque el cansancio
desalojó el encanto
de marchitar la posibilidad
de cobijarlo todo…
de soportar la nada…









El final de tu poema es muy abstracto, me encantó el desarrollo doliente de tus palabras, es como una tortura hecha poesía, pero poesía de la buena, de la más estética; es un placer recorrer tus líneas aunque sea de manera subcutánea, cuídate, que pases super bien y chispas estelares a tu pluma, aquí te dejo algo de mi humilde reputación...

 
Interiores abiertos, ascuas incandescentes para que en un deseo quepa el cobijo del todo. Se intuye esa ecuacion de sinepsias, esa calida luz que en un agonia dulce se prostituye para buscar ese decalogo, ese puñado de incandescencias capaces de dejar que lo sumergido sea niebla de malecones y mirar, y extender el moviento en las esquinas, tanto como para llegar a esa sincera nada. besos de luzyabsenta. ¡fabulloso!
Gracias querido Carlos, mis besos y cariños infinitos...
 
El final de tu poema es muy abstracto, me encantó el desarrollo doliente de tus palabras, es como una tortura hecha poesía, pero poesía de la buena, de la más estética; es un placer recorrer tus líneas aunque sea de manera subcutánea, cuídate, que pases super bien y chispas estelares a tu pluma, aquí te dejo algo de mi humilde reputación...

Muchas...muchas gracias por tu comentario...hermoso.
 
En la sonoridad del viento
se escucha un tendón dolido,
la tirantez del pliegue extendido
por el deseo de retener tu mano.
Frío el azul embajador del suelo
en que nos extrañamos.
Acorde de bordonas
en el aquelarre de mieles compartidas.
Un susurro de heridas
que no gritan por que están ahogadas.
Liviandad en la pulsión
que late en la esquina
de tantas inscripciones vanas,
buscando tal vez un decálogo
de caricias subcutáneas,
porque la superficie de la piel
ya no alcanza.
Deseo que se añeja en el suburbio
de tus venas
porque el cansancio
desalojó el encanto
de marchitar la posibilidad
de cobijarlo todo…
de soportar la nada…

Ludmila
amiga, que hermoso es leerte, en esta entrega
que nos presentas donde la tristeza es la constante
Estrellas a tu pluma que admiro
Cariños
Ana
 
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