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Autoinmune

Orfelunio

Poeta veterano en el portal



Autoinmune


Voy a derramar sangre, sudor y lágrimas,
pero en esta noche de sombra quirúrgica
me vestiré con la bata cirujana,
y llegaré hasta el corazón
para extirpar la estructura que me daña,
causa de la vana inspiración.

Hay escritos que los viste el corazón,
otros, son fulanos que se venden a ocasión.
Seguiré entre la piel expectante
esperando que aparezca ese mutante
que inmune me devora y me consume,
y cuando vea la rareza más dañina,
seré la medicina, la censura,
que castiga un soma con ayuno,
al hambre del órgano disecto
por el miedo a equivocarse
en la autopsia referida.

Sol está asomando furioso
renovado en el frío espacial,
y amanece como fénix,
descarnado el ocaso de ayer.

No importa el tiempo de la memoria apagada,
quizá el recuerdo me lleve a la estación quirófano,
habitación alumbrada, donde las máscaras y sus ojos
me miran fijamente, y empuñan los bisturís
sin el temblor de la duda.

Me arranqué una cana, soplé y desapareció,
nunca más se supo de ese mundo;
pasados que ahora vivo preparando los futuros,
donde ejercen voluntades
fusionando el parecer interventor.

Sangre y agua serán el votivo del modus,
y arena y tierra esperan la semilla del mar
donde la sal conserva imperecedera,
la inmunidad pacífica y operadora
en los dulces ríos de la vida;
estuarios que bombean el sentimiento,
para que amor y odio sean las caras distingas
de la carne viva; pansexual disposición
de la herida abierta en su propio fuero,
donde espíritu insurrecto aletea,
condenado al compromiso libertario
de la plástica inhumana cirugía.
 



Autoinmune


Voy a derramar sangre, sudor y lágrimas,
pero en esta noche de sombra quirúrgica
me vestiré con la bata cirujana,
y llegaré hasta el corazón
para extirpar la estructura que me daña,
causa de la vana inspiración.


Hay escritos que los viste el corazón,
otros, son fulanos que se venden a ocasión.
Seguiré entre la piel expectante
esperando que aparezca ese mutante
que inmune me devora y me consume,
y cuando vea la rareza más dañina,
seré la medicina, la censura,
que castiga un soma con ayuno,
al hambre del órgano disecto
por el miedo a equivocarse
en la autopsia referida.


Sol está asomando furioso
renovado en el frío espacial,
y amanece como fénix,
descarnado el ocaso de ayer.


No importa el tiempo de la memoria apagada,
quizá el recuerdo me lleve a la estación quirófano,
habitación alumbrada, donde las máscaras y sus ojos
me miran fijamente, y empuñan los bisturís
sin el temblor de la duda.


Me arranqué una cana, soplé y desapareció,
nunca más se supo de ese mundo;
pasados que ahora vivo preparando los futuros,
donde ejercen voluntades
fusionando el parecer interventor.


Sangre y agua serán el votivo del modus,
y arena y tierra esperan la semilla del mar
donde la sal conserva imperecedera,
la inmunidad pacífica y operadora
en los dulces ríos de la vida;
estuarios que bombean el sentimiento,
para que amor y odio sean las caras distingas
de la carne viva; pansexual disposición
de la herida abierta en su propio fuero,
donde espíritu insurrecto aletea,
condenado al compromiso libertario
de la plástica inhumana cirugía.



Como un presagio para despreciar las sombras
en un poema de augurios presentes. felicidades.
luzyabsenta
 
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