Follow along with the video below to see how to install our site as a web app on your home screen.
Nota: Es posible que esta función no esté disponible en algunos navegadores.
![]()
El señor Kurt Kranz atiende el jardin de la familia Herz. Es un experto jardinero que adora las fucsias y las distintas variedades de passifloras. A pesar de haber alcanzado casi los noventa años, su vigor permanece intacto. Tiene fama de visionario el viejo jardinero. Dos días a la semana, un aprendiz le ayudaba en sus quehaceres. Se lo había recomendado su hermana porque era el sobrino de una buena amiga. El joven Luther era aplicado y aprendía con facilidad. El señor Kurt opinaba que quizás le faltaba un poco de humildad, aunque también pensaba que eso era normal en los jóvenes. El aprendiz adoraba al maestro, y también lo envidiaba. Elogiaba su sapiencia y su capacidad para realizar toda clase de injertos, a la vez que deseaba con todas sus fuerzas conseguir el puesto que tenía el viejo. Se lo había prometido la señora Herz.
Un viernes de mayo, al entrar al extenso jardin encontró al viejo más pensativo y menos locuaz que de costumbre.
- He soñado algo que me tiene perturbado. Muchos símbolos de muerte ha habido en mi sueño. Había innumerables relojes que me enloquecían con sus tic tac, como si fuesen potentes corazones sonando todos a la vez. Después me vi en el cementerio contemplando una lápida con un nombre grabado, pero que me fue imposible leer porque estaba borroso. Finalmente vi a unos leñadores abatiendo un árbol, y el sonido de sus sierras aún perdura en mi memoria- dijo el viejo.
- No hay que hacer caso de los sueños - contestó el joven con cierta alegría y brillo en los ojos.
- Quizás tengas razón, sin embargo, yo creo que los sueños nos avisan sobre nuestro futuro- argumentó el viejo.
- No me cabe la menor duda de que así es esta vez - pensó el aprendiz- tu fin se acerca y con él mi ascenso y felicidad. La vida es de los jóvenes y no de los viejos.
Al día siguiente por la tarde, inesperadamente, murió el joven Luther de una afección pulmonar. Ese mismo día por la mañana, había llamado a la señora Herz para asegurarse de que en caso de morir el viejo Kurt el puesto de jardinero sería suyo.
El día del entierro llovía a mares, así que el sepelio fue bastante deslucido.
- Este agua le vendrá muy bien a las dalias que planté ayer - pensó el señor Kurt Kranz - cuando crezcan y florezcan cortaré algunas flores para la tumba del joven Luther. El pobre muchacho me quería mucho, y qué mejor forma de responder a su aprecio que engalanando su tumba con hermosas flores .
Eladio Parreño Elías
25-Mayo-2011
Muchas gracias por la amabilidad de tu comentario, amiga Rosa. Besos.La ambición y la juventud no siempre le ganan a la vida
me place enormemente haber leido esta historia.
Mis saludos y estrellas amigo dulcinista
Gracias, amiga. Un saludo.Me encantó éste cuento,invita a reflexionar, y exalta los valores .Felicitaciones, y un cálido abrazo fraterno desde Cosquin- Argentina
Mi estimado Razanobu, tus comentarios son sublimes como siempre. Siempre he pensado que al final cada uno recoge lo que siembra. Un fuerte abrazo.Buenas noches dulcinista. Antes que nada muchas gracias por compartir con nosotros esta joya de cuento. Sin lugar a dudas, como muy bien nos tienes acostumbrados, vuelves a crear todo un universo en menos de cinco líneas... Sabes que siempre lo digo, que me sabe a poco la lectura, y que cuando empiezo y veo que estoy llegando al final, echo en falta saber más... saber más acerca del jardinero, saber más acerca de todos los personajes... pero entiendo que este cuento es así y es perfecto, porque así lo concebistes. Esta vez no hablaré de ritmo, ni trataré de hacer un análisis moralista, puesto que a la vista salta que el "karma" o llámesele como se le quiera llamar, a todos nos atrapa... Haz el bien y algún día, de alguna u otra forma recibirás una recompensa... haz el mal y ya verás que todo tiene respuesta. Como viene siendo costumbre, es un placer poder leer tus cuentos y poesías. Un fuerte abrazo y muchas gracias por darme minutos y horas de entretenimiento. No sé si eres consciente, pero gracias a ti muchas personas hemos podido leer cuentos que yo llamo "a la vieja usanza"... esta es mi humilde opinión, pero así lo digo: "ya no se hacen cuentos así". ¡Que tengas un buen viernes!![]()
Mi querida poetisa, su negra alma no se merecía una tumba florida, pero así era el viejo jardinero, jajaja. Besos.Una bella historia! responder con el bien a quien nos desea el mal, es lo que nos engrandece antes los ojos de Dios, no importa que nadie más lo sepa, ni tampoco encuentro su muerte como un castigo, ni la visión del anciano podria haberla evitado, era la hora del joven, hasta ese momento pudo elejir con qué sentimientos vivir sus días, se fue con uno muy feo!!
Tendrá una tumba muy florida cada día
Bien por el anciano!!!!
Abracitos cariño!
Muchas gracias, mi querida Alicia, me alegra que te haya gustado. Besos.alicia Pérez Hernández;3431054 dijo:Eladio querido amigo!!! Me encanta la imaginacion que tienes, eres muy creativo, imaginativo, y con suenos, me encanta leerte!!!! me quedo con muy buen sabor de boca, es como ir al cine y comer palomitas, y deitarte una buena pelicula, tus escritos, saludos y abrazos con todo mi carino
Mi querida poetisa, la envidia no descansa nunca, el envidioso siempre encuentra qué o a quién envidiar. Besos.Dulcinista
Me enganchò tu bello cuento desde el principio
es increìble como la envidia se teje en los corazones...
y sobrepasa incluso el amor y la admiraciòn...
Esta historia nos deja un bello mensaje
te felicito, escribes no sòlo hermosamente si no con profundidad.
Estrellas y si el sistema me permite: repuntuaciòn
Cariños
Ana
Mi querido Eladio, siempre tus relatos dejan el sabor inesperado en la boca. Egoismo de superación pensando que no por ser más joven se alcanzarán las metas deseadas.
Algunos sueños destapan la caja de Pandora. Bello sin duda.
Besos nocturnos, estrellas a tu excelente forma de narración.
Es muy emotiva tu Prosa y como siempre deja una enseñanza ¿por qué los viejos deben morir, según los jóvenes?. El señor tenía noventa y tantos, seguramente estaba preocupado de sus años por la juventud del muchacho, eso le hacía llevar su preocupación al inconsciente y soñaba con su muerte, no sabía que soñar con la muerte es sólo para renacer en algo y él renació para cuidar su jardín hasta que cumpliera su misión en la tierra que no estaba supeditado por el joven. Para la muerte no existen años, soy y seguiré convencida que nuestra muerte tiene data desde el vientre de nuestra madre. Además, la desfachatez del chico por tener menos años lo hizo sentir seguro, cuando se es joven no se piensa en eso pero hay bebés que viven horas, entonces los pocos años no son pasaje a la vida larga y los muchos años no aseguran que morirán mañana. Imagínate, el anciano noble, sólo pensaba que florecieran las bellas flores para llevar al descanso eterno de un JOVEN. Muchísimas gracias por compartir tus bellas Prosas, dulcinista.
Cierto mi querida amiga, la ambición y la codicia terminan pagándose. Besos.La ambición y la codicia... siempre pasan su factura.
Hermoso cuento, un placer leerte.
Cierto mi querida poetisa, la envidia anida como ave carroñera en la mayoría de los corazones. Besos para ti, y gracias por tu comentario.La envidia que mala consejera es, todos en algún momento la hemos visitado.Buena obra literata amigo, nos has dejado.GRACIAS Y ABRAZOS
Cierto mi querida Mariluz, la envidia y la ambición fue lo que lo mató. Besos y gracias por adentrarte por la senda de mi escritura.Parece que el joven Luther murió de envidia. Sentía envidia hacia su maestro
así son las cosas de la vida, amigo
te dejo estrellitas
Gracias amigo por adentrarte por la senda de mis escritos. Te mando un abrazo.Dulcinista, me ha gustado mucho tu cuento; me ha dejado ese agradable sabor reposado de una historia con esencia. Algunos centran su vida en proyectos vacios en vez de vivir cada uno de sus dias de forma plena, significativa.
Te felicito.
Mi estimada Conxa, gracias por tu fidelidad con mi escritura. Tienes razón, el tiempo y cierta justicia llamésmole divina, algunas veces pone a cada uno en su lugar, en éste caso, la tumba. Besos para ti.Lamentable que ocurran estas cosas cuando los años ya no nos permitan ver la maldad en los ojos de los hombres que intentan trepar a costa de lo que sea, pero como vulgarmente se dice, el tiempo suele poner las cosas en su lugar.
Como siempre amigo tu escrito es una denuncia al egoismo humano, que tanto pulula en estos revueltos tiempos. Mis estrellas y mi beso de mar. Mona Lisa
Muchas gracias mi querida ranula por tu comentario. Es lo que se merecen este tipo de personas, pagar por sus maldades. Besos para ti.Una sopa de su propio chocolate, lo que no quieras para ti no se lo desees a nadie, excelente amigo que otra cosa puedo decir
muy bueno y siempre en avance, mis estrellas.
No me cabe la menor duda de que el ingenuo es mucho más feliz que el malvado. Besos, susi.La ingenuidad nos hace mucho más felices que el retorcimiento, el amor nos protege de la muerte........... Me encantó, dulci.
Besos.
Me ha gustado tu prosa, tiene muchos mensajes, pero te cuento que a mi me hizo recordar una etapa de mi vida donde me tocó aprender de un maestro.
Una de las cosas maravillosas de compartir con alguien que conoce de su profesión y tiene sabiduría que se gana con los años, es que se aprende muchísimo. Me hiciste recordar mi época de saltamontes y aunque ahora sigo en un continuo proceso de aprendizaje, también me ha tocado enseñar. Ambas cosas te llenan de vida.
Un placer leerte
Saludos
Muchas gracias por tu comentario, mi querida poetisa. Me alegra que te haya gustado. Besos.espíritu de May;3432774 dijo:Sin duda el viejo jardinero tenía un corazón de oro,
muy interesante tu relato,nos presentas a un joven que se apoya equivocadamente en su juventud y en la senectud de su maestro para conseguir lo que él considera su felicidad,
la desgracia de unos es la dicha de otros,
me alegra que esta vez acabe tu cuento con final feliz para quien se lo merece,le cogí cariño al viejo jardinero desde el principio.
Un abrazo.