Nexus
Poeta recién llegado
Ciclones pervertidos,
ángeles que queman
en la tierra suicida y yerma
anegan este reino
de saliva flamígera de hierro
sin descanso, sin consuelo.
Ladrillos de aullidos
edifican mi guarida
con venenos de huidas,
con deseos de mentiras.
Impúdicas y extremas lujurias
en mis neuronas negras flamean,
cual río de dolor y angustia.
Volarás en mi pecho de precipicios
redimiendo las culpas del inicio
de los tiempos de la inocencia.
Querrás besos y latidos,
golpes y abrazos del sueño
para fermentar los celos de infierno.
A fuego de lágrimas
con una sinfonía quebrada
de miradas rasgadas,
colapsaré tu alegría de niña,
trituraré tu alma sin prisa
sintiendo que soy el mal y la sombra.
En alcohol de perdición
se desnudaran los amantes de la alcoba
con urgente premura y desesperación
de venas que en flores rotas explotan.
Vacío en el tacto, paredes sin color,
tierra arrasada por el desencanto
y aún así dentro sentirás amor,
sueños, humedades y espanto
a este ser tóxico y sin razón.
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