Hector Alberto Villarruel
Poeta que considera el portal su segunda casa
TU ESPÍRITU MOJADO
Simbiosis cada día, tú
haya misteriosa presenciaste
el éxtasis, mis brazos en los tuyos acoplados
piel sobre piel en tu corteza.
Nada,
ni el vrtual espejismo de la niebla
ni el leve silbido del durmiente,
nada, nada, la comunión contigo
alejarme de tí, puede...
De pronto caí en un pozo profundo
suavemente y ya en la base del mismo
se me acercaron tus socios del alma
y me dijeron, hasta aquí se puede llegar, solo atiné
a preguntar donde estaba, se miraron entre ellos,
está, donde vive el espíritu mojado.
Entre lo vivido, el norte y tus raíces,
lluvia cincelada en gris,
sobre mi cuerpo tus aromas difuminas,y
así, en el aliento detenido, tu mirada,
el aura de tu fiebre, esmeralda en la mía,
un paso detrás tú,
siempre tú,
cual sudor, resbalando, se disuelve.
Hector Alberto Villarrruel.
Simbiosis cada día, tú
haya misteriosa presenciaste
el éxtasis, mis brazos en los tuyos acoplados
piel sobre piel en tu corteza.
Nada,
ni el vrtual espejismo de la niebla
ni el leve silbido del durmiente,
nada, nada, la comunión contigo
alejarme de tí, puede...
De pronto caí en un pozo profundo
suavemente y ya en la base del mismo
se me acercaron tus socios del alma
y me dijeron, hasta aquí se puede llegar, solo atiné
a preguntar donde estaba, se miraron entre ellos,
está, donde vive el espíritu mojado.
Entre lo vivido, el norte y tus raíces,
lluvia cincelada en gris,
sobre mi cuerpo tus aromas difuminas,y
así, en el aliento detenido, tu mirada,
el aura de tu fiebre, esmeralda en la mía,
un paso detrás tú,
siempre tú,
cual sudor, resbalando, se disuelve.
Hector Alberto Villarrruel.
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