Eduardo Vargas
Poeta recién llegado
El tiempo araña las paredes
el viento sacude durante días,
el corazón en el pecho palpita
momentos de rebeldía.
Golpea el sol del cielo al hombre
que trabaja,
sus hijos reciben a cambio
educación y cortesía.
En las fiestas todos callan, sonríen
en alcohol mentes perdidas
deambulan los vagabundos entre ellos
con efímeras compañías.
En la puerta de la iglesia alguien canta
con una guitarra de mentira,
su garganta está rota por gritar
palabras vacías.
Los locos juzgan a sus jueces
las jaulas están abiertas.
Los cuervos arrancan los ojos
de los carceleros que miran.
Las princesas lloran sus muertos,
borrachos y fracasados se burlan
desde la otra esquina.
Desde la ventana un niño contempla
como esta pútrida realidad se marchita.
Eduardo Vargas.
el viento sacude durante días,
el corazón en el pecho palpita
momentos de rebeldía.
Golpea el sol del cielo al hombre
que trabaja,
sus hijos reciben a cambio
educación y cortesía.
En las fiestas todos callan, sonríen
en alcohol mentes perdidas
deambulan los vagabundos entre ellos
con efímeras compañías.
En la puerta de la iglesia alguien canta
con una guitarra de mentira,
su garganta está rota por gritar
palabras vacías.
Los locos juzgan a sus jueces
las jaulas están abiertas.
Los cuervos arrancan los ojos
de los carceleros que miran.
Las princesas lloran sus muertos,
borrachos y fracasados se burlan
desde la otra esquina.
Desde la ventana un niño contempla
como esta pútrida realidad se marchita.
Eduardo Vargas.