Trinity
Vampiro.
Los cuerpos se atraen,
se dibujan con las uñas,
con una mirada llena de deseo…
Están inmóviles, esperando ser liberados
para acabar con sus propias mentes.
se dibujan con las uñas,
con una mirada llena de deseo…
Están inmóviles, esperando ser liberados
para acabar con sus propias mentes.
No les importa pensar,
solo actúan por la mañana
o por la noche…
En la obscuridad
o en la luz:
el instinto los ataca.
solo actúan por la mañana
o por la noche…
En la obscuridad
o en la luz:
el instinto los ataca.
¡Animales, básicos y sucios animales!
Con sus manos palpan,
se refrescan en su saliva
y hieden a una malicia deliciosa
que entre caricias los consume.
Pronto, la respiración se torna frágil:
como un eco reprimido en la garganta.
Con sus manos palpan,
se refrescan en su saliva
y hieden a una malicia deliciosa
que entre caricias los consume.
Pronto, la respiración se torna frágil:
como un eco reprimido en la garganta.
En la esquina hay hojas de papel arrugadas,
debajo de la cama están los miedos
que van huyendo hacia el umbral…
Uno,
ellos son uno;
son dos, pero siendo uno,
son uno, siendo dos.
debajo de la cama están los miedos
que van huyendo hacia el umbral…
Uno,
ellos son uno;
son dos, pero siendo uno,
son uno, siendo dos.
Cuerpos de colores diferentes,
de bípedas lenguas
y sabores extraños, pero exquisitos.
Cuerpos que se queman
hundiéndose el uno al otro
entre laberintos indescifrables,
mientras se ahogan lentamente
en sus humeantes y sedientas bocas.
de bípedas lenguas
y sabores extraños, pero exquisitos.
Cuerpos que se queman
hundiéndose el uno al otro
entre laberintos indescifrables,
mientras se ahogan lentamente
en sus humeantes y sedientas bocas.
La piel arde…
el frío se desvanece en el centro.
Ellos, siguen consumiéndose
y se pierden para nunca regresar…
el frío se desvanece en el centro.
Ellos, siguen consumiéndose
y se pierden para nunca regresar…
En un instante, la voces se han silenciado
marchitando el aliento casi extinto
cuando los cuerpos, en regocijo, entienden
que la vida no es más que un instante
de placer,
de muerte
y devoción.
marchitando el aliento casi extinto
cuando los cuerpos, en regocijo, entienden
que la vida no es más que un instante
de placer,
de muerte
y devoción.
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