Rigel Amenofis
Poeta que considera el portal su segunda casa
Fluctuando entre la vida y le sueño
Un viaje por el tiempo
Un viaje por el tiempo
me condujo hasta antiguas callejuelas
buscando tu recuerdo.
Me dijeron que habían visto tus pasos leves
al confín del alfoz,
debía atravesar meandros del silencio
que recorrí veloz.
buscando tu recuerdo.
Me dijeron que habían visto tus pasos leves
al confín del alfoz,
debía atravesar meandros del silencio
que recorrí veloz.
Inútil el camino hecho, no te encontré,
volví al inicio infértil de mi averiguación.
La misma confusión de números y puertas
que ninguna señal dan de tu ubicación.
Vi otra vez la ventana
que en alguna ocasión guardó tu rostro,
ahora semejaba
el brillo turbio de un siniestro pozo.
volví al inicio infértil de mi averiguación.
La misma confusión de números y puertas
que ninguna señal dan de tu ubicación.
Vi otra vez la ventana
que en alguna ocasión guardó tu rostro,
ahora semejaba
el brillo turbio de un siniestro pozo.
Algo o alguien me dijo que buscara
al final de la calle
que terminaba en una oscura senda;
intempestivamente, un ser errante
se aferró a mi figura compeliéndome
por la rúa, afirmando saber tu genio y arte.
Muy rápido llegamos al umbral
de una cueva guardada por tres cabezas grandes.
que terminaba en una oscura senda;
intempestivamente, un ser errante
se aferró a mi figura compeliéndome
por la rúa, afirmando saber tu genio y arte.
Muy rápido llegamos al umbral
de una cueva guardada por tres cabezas grandes.
Me di cuenta que estaba delante el Can Cerbero.
Entonces la criatura abdicó de su abrazo,
me asombró lo sencillo que fue al ente
raro ingresar al antro.
Intenté penetrar, esfuerzos infructuosos,
era el perro del Hades insuperable obstáculo.
me asombró lo sencillo que fue al ente
raro ingresar al antro.
Intenté penetrar, esfuerzos infructuosos,
era el perro del Hades insuperable obstáculo.
No entendía tu estancia en tan atroz lugar,
hasta que el can habló de un artificio
para dejar entrar a la caverna un alma
parecida a la mía, llena de polvo fino;
debía traer hilo y una orquídea mágica:
el cordel de Teseo cuando entró al laberinto
y la orquídea para no perder la memoria;
pues los que traspasaban el umbral terrorífico
antes de su momento, borraban los recuerdos
de las eras ya expiadas en principio,
vagando eternamente
en forma que no era ni fantasma ni vivo.
hasta que el can habló de un artificio
para dejar entrar a la caverna un alma
parecida a la mía, llena de polvo fino;
debía traer hilo y una orquídea mágica:
el cordel de Teseo cuando entró al laberinto
y la orquídea para no perder la memoria;
pues los que traspasaban el umbral terrorífico
antes de su momento, borraban los recuerdos
de las eras ya expiadas en principio,
vagando eternamente
en forma que no era ni fantasma ni vivo.
Me advirtió que la flor no era resguardo
sólido para obviar los mencionados peligros;
no obstante, mi certeza de unión con la potencia
cósmica me otorgaba brío para el camino.
sólido para obviar los mencionados peligros;
no obstante, mi certeza de unión con la potencia
cósmica me otorgaba brío para el camino.
Mas de pronto empezó a despuntar el alba
y todo se esfumó como gota de tiempo.
¡Estaba cerca de llegar a ti
ser seductor que vives en mis sueños!
Ignoro si eres ángel o demonio
o tan sólo el delirio de un enfermo.
Mientras duermo me dejas señas para encontrarnos,
cuando despierto nunca las recuerdo.
y todo se esfumó como gota de tiempo.
¡Estaba cerca de llegar a ti
ser seductor que vives en mis sueños!
Ignoro si eres ángel o demonio
o tan sólo el delirio de un enfermo.
Mientras duermo me dejas señas para encontrarnos,
cuando despierto nunca las recuerdo.
15 Agosto 2010
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