Atravesar lo frío del poema,
la inconsistencia del mercado hospitalario
la parición de Caín entre los muertos queridos,
el aborto de tu risa ahogada de premura
la candidez del ojo que vigila
la desconfianza
el maltrato de la luna.
Las sábanas quemadas del insomnio
la frigidez del parto de la noche
cuando no aparece la constancia.
La endeblez de la mentira,
la nostalgia de lo que no se pudo.
El camino de la vida,
la sencillez de las antípodas.
Tú
Yo
y todos nuestros muertos
en la lista de las algias,
como cicatrices que no nos dejan,
que nos obligan a lamer los recuerdos
como instancias
Como heridas abiertas
que drenan lo que todavía nos falta