Loco
Poeta fiel al portal
Despertar a la oscuridad desde mi existencia
es algo tan fácil, tan ínfimo en la miseria.
Veo amaneceres oscuros en cada uno de vosotros
infelices andantes de la vida de los ilusos.
Veis mis manos de metal y os asustan,
más terror me da a mí vuestros corazones huecos
hechos de avaricia premeditada, licuada y yerma.
Gritáis nombres de imposibles mensajes de ecos
que habéis perdidos sin saberlo por miedo.
Y me acusáis a mí de generarlo, de ser silencio.
Cobardes sin alma, gusanos temerosos de la verdad,
nada de sangre os recorre cuando sois incapacidad
de ver detrás de la monstruosidad, vuestro reflejo egoísta.
Soy un monstruo y lo sé, soy el inefable exorcista
que exonerará los demonios que os habitan.
Mi corazón negro de cicatrices por lo menos está
cambiando al color de la esperanza gélida y funesta.
Distingo colores, percibo vibraciones no cómo vosotros
que veis haces de oscuridad en el oro del polvo.
Prefiero un rojo fuego a un tenue gris.
¿Qué es un gris? Indefinición, confusión, no combatir.
Así sois. Seguid galopando sin rumbo por el deseo,
sin la pasión, que otros lo harán por vosotros… memos.
Me irrito cuando os veo caer sin cesar
en el abismo opaco de la uniformidad.
No lo seáis, es una trampa de melosidad
de los que os quieren controlar.
Por eso me tenso, exploto como un geiser
entre llamas y fulgores de luz que surgen
de la misma tierra, y mis garras desafiantes brillan.
Os diré una cosa, yo soy el huracán
al que no has de seguir jamás, pues quien me siga
del dolor y el placer más extremo sufrirá.
Soy esa extraña mezcla que hace
sea abstinencia dolosa, una droga andante.
No soy bello, no soy hermoso,
no soy músculos que andan tersos;
soy sólo pensamiento de malvado ogro.
Pero de mi boca mancillada de besos
en los cuerpos de pecadores que buscaban el deseo,
nacen las palabras sucias que ladras
cuando un orgasmo te posee con punzantes dagas.
De mi lengua usurpadora supura el semen silábico
que hace que te estremezcas al ver los milagros
que mi cerebro ,sin esencia de humano,
pinta en sueños desdibujados para ti.
Nada de tambores que suenan, ni un sol nace aquí,
ni flores recién cortadas, nada de trotes
alegres de inocentes en prados verdes,
yo soy la realidad de tu vida que se arrastra
entre frustraciones y desencantos,
pero bebe de mí para ser el beato
de la lujuria y el deseo, del exceso en este destierro.
Poco te ofrezco, jamás de consagraré un reino;
nada de colores, ni de poemas de paz, alegría y danza.
La vida que te espera es la de convertirte en esclava
del dolor en praderas sembradas de placer y gemidos.
Me dirás que no sólo existe eso; es cierto,
muy cierto, pero dime ser sin consuelo
¿Qué harías sino tuvieras lo que te ofrezco?
¿Eres una monja, un ermitaño de montaña, un sin techo?
No; eres humano, y como tal ama,
goza, arrasa de mi cuerpo, digiere mi alma.
Abrasame con tus manos, con tus labios
hazme ser infierno con tus feroces mordiscos,
en el cielo de rayos que atraviesen tu ser,
entre temblores que recorran tu espalda,
terminando en agua en tus piernas clavadas
a ese lecho solitario, que desde ahora reclamo mi casa.
Seremos olor a flujos en lino derramados,
sudor condensado, manos sudorosas pringadas,
marca de dentelladas en las nalgas,
un rímel corrido, un pintalabios marcado
en un pecho rasgado por uñas de gata.
Ven, avanza, teme y no pienses… Goza y ama.
Derrocha los placeres que la vida te entrega
en el alma de los ángeles de hierro y seda.
Ven, entrégate, siente y vuela… Sé materia celestial.
No lo hagas y el mundo será de nuevo una ciénaga
de patanes, cobardes, ruines y gente mala.
Aduladores que buscan poseer tu alma
pidiéndote ser sus vasallos, a cambio de la nada.
Te quiero libre, yo jamás haré eso,
incluso cuando escupas en mi nombre,
No pido nada, no existo, soy garras de bronce,
sólo necesito entrar en ti y que seas dueño
de tu destino y deseo hasta el fin de los tiempos.
Como es costumbre hago poemillas "cortos" Y este es una adaptación de una prosa de hace años. Espero no mataros con la extensión de mismo jejejeje
Un beso loco de Pedro.
Fotografía de P.M.A.T
es algo tan fácil, tan ínfimo en la miseria.
Veo amaneceres oscuros en cada uno de vosotros
infelices andantes de la vida de los ilusos.
Veis mis manos de metal y os asustan,
más terror me da a mí vuestros corazones huecos
hechos de avaricia premeditada, licuada y yerma.
Gritáis nombres de imposibles mensajes de ecos
que habéis perdidos sin saberlo por miedo.
Y me acusáis a mí de generarlo, de ser silencio.
Cobardes sin alma, gusanos temerosos de la verdad,
nada de sangre os recorre cuando sois incapacidad
de ver detrás de la monstruosidad, vuestro reflejo egoísta.
Soy un monstruo y lo sé, soy el inefable exorcista
que exonerará los demonios que os habitan.
Mi corazón negro de cicatrices por lo menos está
cambiando al color de la esperanza gélida y funesta.
Distingo colores, percibo vibraciones no cómo vosotros
que veis haces de oscuridad en el oro del polvo.
Prefiero un rojo fuego a un tenue gris.
¿Qué es un gris? Indefinición, confusión, no combatir.
Así sois. Seguid galopando sin rumbo por el deseo,
sin la pasión, que otros lo harán por vosotros… memos.
Me irrito cuando os veo caer sin cesar
en el abismo opaco de la uniformidad.
No lo seáis, es una trampa de melosidad
de los que os quieren controlar.
Por eso me tenso, exploto como un geiser
entre llamas y fulgores de luz que surgen
de la misma tierra, y mis garras desafiantes brillan.
Os diré una cosa, yo soy el huracán
al que no has de seguir jamás, pues quien me siga
del dolor y el placer más extremo sufrirá.
Soy esa extraña mezcla que hace
sea abstinencia dolosa, una droga andante.
No soy bello, no soy hermoso,
no soy músculos que andan tersos;
soy sólo pensamiento de malvado ogro.
Pero de mi boca mancillada de besos
en los cuerpos de pecadores que buscaban el deseo,
nacen las palabras sucias que ladras
cuando un orgasmo te posee con punzantes dagas.
De mi lengua usurpadora supura el semen silábico
que hace que te estremezcas al ver los milagros
que mi cerebro ,sin esencia de humano,
pinta en sueños desdibujados para ti.
Nada de tambores que suenan, ni un sol nace aquí,
ni flores recién cortadas, nada de trotes
alegres de inocentes en prados verdes,
yo soy la realidad de tu vida que se arrastra
entre frustraciones y desencantos,
pero bebe de mí para ser el beato
de la lujuria y el deseo, del exceso en este destierro.
Poco te ofrezco, jamás de consagraré un reino;
nada de colores, ni de poemas de paz, alegría y danza.
La vida que te espera es la de convertirte en esclava
del dolor en praderas sembradas de placer y gemidos.
Me dirás que no sólo existe eso; es cierto,
muy cierto, pero dime ser sin consuelo
¿Qué harías sino tuvieras lo que te ofrezco?
¿Eres una monja, un ermitaño de montaña, un sin techo?
No; eres humano, y como tal ama,
goza, arrasa de mi cuerpo, digiere mi alma.
Abrasame con tus manos, con tus labios
hazme ser infierno con tus feroces mordiscos,
en el cielo de rayos que atraviesen tu ser,
entre temblores que recorran tu espalda,
terminando en agua en tus piernas clavadas
a ese lecho solitario, que desde ahora reclamo mi casa.
Seremos olor a flujos en lino derramados,
sudor condensado, manos sudorosas pringadas,
marca de dentelladas en las nalgas,
un rímel corrido, un pintalabios marcado
en un pecho rasgado por uñas de gata.
Ven, avanza, teme y no pienses… Goza y ama.
Derrocha los placeres que la vida te entrega
en el alma de los ángeles de hierro y seda.
Ven, entrégate, siente y vuela… Sé materia celestial.
No lo hagas y el mundo será de nuevo una ciénaga
de patanes, cobardes, ruines y gente mala.
Aduladores que buscan poseer tu alma
pidiéndote ser sus vasallos, a cambio de la nada.
Te quiero libre, yo jamás haré eso,
incluso cuando escupas en mi nombre,
No pido nada, no existo, soy garras de bronce,
sólo necesito entrar en ti y que seas dueño
de tu destino y deseo hasta el fin de los tiempos.
Como es costumbre hago poemillas "cortos" Y este es una adaptación de una prosa de hace años. Espero no mataros con la extensión de mismo jejejeje
Un beso loco de Pedro.
Fotografía de P.M.A.T
Última edición: