Jairo Castillo Romerin
Poeta adicto al portal
MIEDOS
El miedo señala el cruel engaño, lo mortal.
De algún modo la conciencia instala sus tiendas
alrededor de lo impuro
y lo puro enfila sus ataques
desde las atalayas de lo inocente
para disparar una neblina herida
flancos que han de detener la euforia.
Todos los pésames son memoria encuadernada,
les saco lustre
para cuando sea factible la victoria
o la postrera derrota de la fama.
Llamo mis emisarios a la querra, al combate torpe,
al galope vil de los reproches.
¡Cuánto temor en mis comarcas!
A la espera estoy de la emboscada
en la trinchera siniestra
del camino que hoy me ataja.
El miedo señala el cruel engaño, lo mortal.
De algún modo la conciencia instala sus tiendas
alrededor de lo impuro
y lo puro enfila sus ataques
desde las atalayas de lo inocente
para disparar una neblina herida
flancos que han de detener la euforia.
Todos los pésames son memoria encuadernada,
les saco lustre
para cuando sea factible la victoria
o la postrera derrota de la fama.
Llamo mis emisarios a la querra, al combate torpe,
al galope vil de los reproches.
¡Cuánto temor en mis comarcas!
A la espera estoy de la emboscada
en la trinchera siniestra
del camino que hoy me ataja.