Vital
Poeta veterano en el portal
Yo que por encima de todo, os veo, y memorizo cada uno de vuestros movimientos
Yo que os doy cobijo bajo mi sombra, permitiendo que labréis en mi piel corazones y nombres de vuestros apasionados amores
Yo que os doy cobijo bajo mi sombra, permitiendo que labréis en mi piel corazones y nombres de vuestros apasionados amores
Yo que albergo en mis ramas los nidos y trinos de los ángeles, que tanto os cautivan
Yo que perfumo el aire con mi dulce néctar
Yo que soy paisaje colorido y las cuatro estaciones se recrean adornando mis ramas
Yo que sumiso veo pasar tanta máquina atroz, contaminante de ruido, aire, suelo y mi ilusión
Yo que soy bajo mi mismo un basurero de restos de caprichos vuestros
Creéis que no tengo derecho a pediros respeto, porque no hablo vuestro idioma, pensad que tampoco vosotros habláis el mío.
Por eso mi voz se la cedo a los poetas, a los humildes de corazón, a esos sencillos anacoretas, que agradecen comerse mis frutos como mi fresca sombra. A los que les gusta escuchar la música del viento cuando coquetea con mis hojas, a los soñadores que me abrazan y se polarizan con mi savia
Porque a mí nadie me pide permiso para labrar el suelo y cortar mis raíces. O para fumigarme con rayos y truenos de productos químicos. Tampoco para amputarme las ramas con hacha o moto sierra a capricho de vuestro sentido del arte. Ni para quitarme las hojas, ese mi tesoro y nutrimento. Ni para rociar mi sombra con herbicidas, que decís con hipócrita ciencia: para curar la hierba y limpiar el suelo.
Y pobres mis hermanos de la ciudad, a los que cubrís sus raíces con negro asfalto o cemento. Sin alternativa alguna con ese acolchado de tan duro y estéril nutrimento.
Cuanta necedad en vuestros hechos. Primero descomponéis el equilibrio para luego poneros títulos de técnicos medioambientales, guardabosques, jardineros y un largo etc. que lo arreglan con correctores y abonos químicos
Dejadnos las lombrices y demás insectos, cada uno tiene su propio predador y su cometido cual circulo completo, todos necesarios para fabricar humus nuestro gratuito alimento
Cuantos de vosotros ha visitado un bosque o una selva. ¿Cuántos jardineros habéis visto en ella? ¿Quien recoge, barre o quema las hojas? ¿Quién siega, quema o seca con herbicidas la hierba?¿Quien poda todos los árboles?¿Quien fumiga con insecticidas, fungicidas, acaricidas y demás productos fitosanitarios?¿Que ingeniero agrónomo hace análisis de suelo y le añade correctores?¿Acaso la selva no es el mejor ejemplo de biodiversidad y sostenibilidad con todos los seres que ordenadamente las habitan?¿Cuanto más, o menos sabe el hombre que con sus oficios y carreras no para de romper la armonía y equilibrio de la hermosa tierra que toda criatura viviente alimenta?
Por eso si empatía con los seres vivos decís que tenéis demostradlo con los hechos. No con bonitas palabras y falsos protocolos para salir guapos en la foto.
Yo solo soy un árbol, eso lo sé, pero compañero fiel y discreto que junto a mis hermanos conformamos el pulmón del planeta, ¿Porqué escribís poesía con nuestra madera? O firmáis la paz o la guerra con nuestra misma pulpa
¿Quién controla los incendios provocados para la industria papelera? ¿Dónde la cordura, donde la ceguera?
Soy parte de la naturaleza que todo alimento os sustenta. Parte de la energía que rodea este precioso planeta. Parte indispensable del aire que respiráis y que os mantiene en vida.
Más si ya sabéis que los árboles realizamos para bien vuestro la gran proeza mediante la FOTOSINTESIS de mantener la calidad del aire y el oxigeno suficiente para que sigáis en vida
Me permito preguntaros: ¿Por qué entonces vosotros hacéis lo contrario, contaminando con toda clase de humos tóxicos la misma atmosfera que respiráis?
Se en mi silencio, que tenéis potestad sobre la misma Tierra, se que fuisteis elegidos para gobernarla, sé que nada puedo hacer para comunicarme con vosotros, pues la única palabra que entendéis de mi idioma aún sea lentamente es mi propia muerte
Pero quizás algún día alguien descubra, que nosotros los árboles antes de cortarnos o maltratarnos nuestro corazón TIEMBLA, aunque vuestros ojos no vean más que leña.
No voy a pediros que no me cortéis, pero sí que reflexionéis, ¿Por qué o para quién lo hacéis?
Porque mi fibra crece lentamente y la vuestra muy deprisa, Hoy luce sobre mi el sol y el mañana no es sombra que cobija.
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