SergioPuch
Poeta recién llegado
El futuro era incierto, sí que lo era. Tanto como la predicción del siguiente haz de luz de una luciérnaga en un pantano. Así transcurría mi tiempo en la oscuridad: de incógnito en territorio enemigo, recostado en el cielo de nubes blanquecinas. Armado solo con un objeto contundente y voraz. - ¡Resiste, aún no he acabado contigo!- Recosté mi espalda sobre el suelo de algodón...
Acariciaba las montañas con la vista, tiernamente intentaba escalar sobre ellas. Iba con cautela, el enemigo estaba cerca y hacia el horizonte el silencio mentía. Desgajaba mi mirada contra la tarde incadescente, había fijado su pasión en mí. El piso comenzaba a temblar, ondas recorrían mis pisadas, casi como un vaivén. Mientras que alistaba el arma, el clima cambió.Era la señal:
Le clavé mi lanza repetidas veces, no dejó de gritar. El brillo de sus ojos no mintió, agonizaba ante cada punzada que penetraba su fuerte escudo. Sus gritos consumieron mis pensamientos, me hacían repetir la ardua y placentera tarea. El desgaste era notable, no podía aguantar más. Liberé mis fuerzas y la vi fallecer.
La tapé, la acaricié y le dije - Descansa en paz -. El Desayuno del día siguiente tampoco mintió.
Acariciaba las montañas con la vista, tiernamente intentaba escalar sobre ellas. Iba con cautela, el enemigo estaba cerca y hacia el horizonte el silencio mentía. Desgajaba mi mirada contra la tarde incadescente, había fijado su pasión en mí. El piso comenzaba a temblar, ondas recorrían mis pisadas, casi como un vaivén. Mientras que alistaba el arma, el clima cambió.Era la señal:
Le clavé mi lanza repetidas veces, no dejó de gritar. El brillo de sus ojos no mintió, agonizaba ante cada punzada que penetraba su fuerte escudo. Sus gritos consumieron mis pensamientos, me hacían repetir la ardua y placentera tarea. El desgaste era notable, no podía aguantar más. Liberé mis fuerzas y la vi fallecer.
La tapé, la acaricié y le dije - Descansa en paz -. El Desayuno del día siguiente tampoco mintió.