ludmila
Poeta veterano en el portal
Acongojado en la silueta de tus ojos
quebrantado en el andar de la osamenta,
un cordel de espinosas mandíbulas
muerden el recuerdo de tu boca
Anochece en el tejido de una alondra
que despliega sus quimeras en metáfora,
jardín de tus pupilas tibias
que distancian el cincel de la memoria
Aunque calcines la ceguera de tu vaso
y desmientas del daño en la ternura,
se asegura el cardumen de lo obsceno
en maquillar a tientas la cordura
Y en la honradez del diccionario
en que reposa la biblioteca del deseo,
buscando la tentación del mercenario,
no habrá más delicado testamento.
quebrantado en el andar de la osamenta,
un cordel de espinosas mandíbulas
muerden el recuerdo de tu boca
Anochece en el tejido de una alondra
que despliega sus quimeras en metáfora,
jardín de tus pupilas tibias
que distancian el cincel de la memoria
Aunque calcines la ceguera de tu vaso
y desmientas del daño en la ternura,
se asegura el cardumen de lo obsceno
en maquillar a tientas la cordura
Y en la honradez del diccionario
en que reposa la biblioteca del deseo,
buscando la tentación del mercenario,
no habrá más delicado testamento.