EN LA SINTAXIS DE UN SUEÑO
(I)
No sé si estoy dormido en el daguerrotipo,
esa intrusa materia de propósitos, templo
en magisterio de purgas para el desvelo
que registran las encimas de mi alma lisa.
Moldeo mis márgenes de tiznadas cajas,
grilletes entusiasmados de ciertos somieres
que en el laberinto de los sintaxis soñados
ya se vacían acariciando una voraz oración;
baile de gala para mis ventanales preñados.
Multiplicidad,
de entre las venas alborotadas, sesgadas
con un sabor salobre de grietas arrulladas
que son río salvaje y extraño, vulva etérea
habitando la verdad de las nadas dispersas.
Agarro el dibujo de las confusiones, la luz
para estrangular el vendaval del abrazo
donde los dedos son ansia dual…, calida
calculada y cándida de un sosiego imperial.
(II)
Y orando,
en la reclinación
me veo derramando rocíos de deseo,
juicios obstruidos que duermen llamas
cuando se inflama la marea sonriente
del tapiz suave de las caricias mojadas,
y trazo en ti ríos de siluetas lujuriosas
que son debilidades donde me veo raíz.
¿Mantenme fuerte en tus tinieblas?
Pues es instinto de una franja continua,
palpitación de las decoraciones frescas,
redondeadas por nuestras imperfecciones
de esa sangre que es alma desenfrenada.
Se abre el susurro avergonzado
que nos inunda en el vehículo, razón
de los cuerpos en danza sonámbula.
Y vuelvo a orar,
encadenado
en la miseria de las claridades
que lúcidas son casi sueños;
una tranquilidad
de reposo en escaleras
que se mecen
por mareas de vientos.
* * * * * * *
luzyabsenta