Francisco Lechuga Mejia
Poeta que no puede vivir sin el portal
se puso de pie…levantó la vista
y cubrió su espalda con su manto negro noche
…escuchó con las yemas de sus dedos
…el aroma de un racimo de violetas
…que silbando en los recuerdos le decía
………̷nunca más
apagó la esperanza dando cuerda
al reloj de los mañanas
…caminó con rumbo al horizonte
…con ganas de postrarse para siempre en él
…como si fuera el diván del dios psicoanalista
sus pasos levantaron fino polvo de estrellas
que nublaron la mirada de las nubes
que diez pasos después lloraron
con la rabia de quien ha de ser olvido en el pasado
todo había terminado
la mirada que le había encandilado
sonó sin miramiento cual si fuera
]un portazo del claustro de pestañas.
Due® 13.08.10
y cubrió su espalda con su manto negro noche
…escuchó con las yemas de sus dedos
…el aroma de un racimo de violetas
…que silbando en los recuerdos le decía
………̷nunca más
apagó la esperanza dando cuerda
al reloj de los mañanas
…caminó con rumbo al horizonte
…con ganas de postrarse para siempre en él
…como si fuera el diván del dios psicoanalista
sus pasos levantaron fino polvo de estrellas
que nublaron la mirada de las nubes
que diez pasos después lloraron
con la rabia de quien ha de ser olvido en el pasado
todo había terminado
la mirada que le había encandilado
sonó sin miramiento cual si fuera
]un portazo del claustro de pestañas.
Due® 13.08.10
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