mariadelsolar
Poeta que considera el portal su segunda casa
A Malvinas.-
Hemos salido a buscar tus horizontes, combatiendo la autoridad del enemigo.
Apostando a la fé y al desafío, fuimos anhelando respirar tu soledad y prodigarle a tu tristeza, un nuevo brío.
Nos esperabas, ansiando palpitar un viejo sueño: que habitemos con libertad tu suelo.
Tu apretada cintura volvió a sentir por un momento, nuestros cálidos latidos y transitamos tu cielo, desbordados de miedo.
Fuimos a buscarte, con la esperanza en el rostro, sabiendo que la desigualdad en el combate sellaría, antes de luchar, nuestro destino.
Hicimos de la lealtad y el honor, nuevos caminos, pero nos arrasó la realidad de un poderoso enemigo, que se llevó la esperanza del sentir argentino.
Poco a poco, un duro escenario nos golpeó con su certeza y vimos al adversario, aniquilar nuestras fuerzas.
Con el alma en la trinchera, abandonamos tu huella, algunos, volvimos descalzos y otros quedaron vencidos, atesorando tu silueta y los sueños, en sus bolsillos.
Volveremos a buscarte bajo un flamante deseo, cuando caminemos la senda de un mundo nuevo y una nueva ilusión despojada de miedos, hará un puente infinito entre nuestra tierra y tu cielo.
Hemos salido a buscar tus horizontes, combatiendo la autoridad del enemigo.
Apostando a la fé y al desafío, fuimos anhelando respirar tu soledad y prodigarle a tu tristeza, un nuevo brío.
Nos esperabas, ansiando palpitar un viejo sueño: que habitemos con libertad tu suelo.
Tu apretada cintura volvió a sentir por un momento, nuestros cálidos latidos y transitamos tu cielo, desbordados de miedo.
Fuimos a buscarte, con la esperanza en el rostro, sabiendo que la desigualdad en el combate sellaría, antes de luchar, nuestro destino.
Hicimos de la lealtad y el honor, nuevos caminos, pero nos arrasó la realidad de un poderoso enemigo, que se llevó la esperanza del sentir argentino.
Poco a poco, un duro escenario nos golpeó con su certeza y vimos al adversario, aniquilar nuestras fuerzas.
Con el alma en la trinchera, abandonamos tu huella, algunos, volvimos descalzos y otros quedaron vencidos, atesorando tu silueta y los sueños, en sus bolsillos.
Volveremos a buscarte bajo un flamante deseo, cuando caminemos la senda de un mundo nuevo y una nueva ilusión despojada de miedos, hará un puente infinito entre nuestra tierra y tu cielo.