DIEGO
Poeta adicto al portal
Calla. Tranquilízate. Espera.
¿Es que acaso no ves que el tiempo tira de un carro muy pesado? ¿A qué apurar el tic tac irreversible?
Deja que fluya el sol inexorable día tras día tras de tu ventana, sin pausas programadas, sin horarios.
Que el lento titilar de las estrellas marque el pulso eterno de tus noches, cálidas y en suspenso permanente.
No hay prisas para despertar a lo indecible. Afuera arde la locura, histeria de historias colectivas.
Enmarañado mundo filigrana, por su fragilidad, no por lo bello.
No tengas en cuenta mis palabras, sí lo que significan, lo que callan. Al fin y al cabo no es mucho lo que nos dejan descubrir.
No apures la tristeza con sus llantos que tiñen de alquitrán nuestras utopías. Vive.
Disfruta el manicomio de la locura desbordada de proyectos que nunca escaparán de la cárcel de nuestros deseos.
Hazme caso, permite la aventura de desconocer lo que vendrá; aún a riesgo de perderlo todo.
Somos nada, entreverados en demasiados nudos marionetas. Desacelera tu carrera inservible, que nunca llegarás antes del tiempo.
Del tiempo programado de nuestro vencimiento.
Calla. Tranquilízate. Espera.
¿Es que acaso no ves que el tiempo tira de un carro muy pesado? ¿A qué apurar el tic tac irreversible?
Deja que fluya el sol inexorable día tras día tras de tu ventana, sin pausas programadas, sin horarios.
Que el lento titilar de las estrellas marque el pulso eterno de tus noches, cálidas y en suspenso permanente.
No hay prisas para despertar a lo indecible. Afuera arde la locura, histeria de historias colectivas.
Enmarañado mundo filigrana, por su fragilidad, no por lo bello.
No tengas en cuenta mis palabras, sí lo que significan, lo que callan. Al fin y al cabo no es mucho lo que nos dejan descubrir.
No apures la tristeza con sus llantos que tiñen de alquitrán nuestras utopías. Vive.
Disfruta el manicomio de la locura desbordada de proyectos que nunca escaparán de la cárcel de nuestros deseos.
Hazme caso, permite la aventura de desconocer lo que vendrá; aún a riesgo de perderlo todo.
Somos nada, entreverados en demasiados nudos marionetas. Desacelera tu carrera inservible, que nunca llegarás antes del tiempo.
Del tiempo programado de nuestro vencimiento.
Calla. Tranquilízate. Espera.
Última edición: