angel del olvido
Poeta asiduo al portal
Debes de estar dormida ya, como un consuelo para una tarde de sismos y rayos por doquier, lenta, inmóvil y transportada de manera textil hacia lo mejor de la frontera onírica, el paraje de grandes arboles donde todo turista nocturno desea encantado conservar un souvenir, alegre y triste y después mudo, no se sabe con exactitud el por qué, pero regresamos con cuarteadas en la cara, sonrisas de lastima y efervescentes caminos cortos. Todo sucede y se reinventa y se magnifica a cada tumbo, a cada roce de tu piel con la tela, una labor poco remunerada si consideramos que nunca bastaran las camas, hoteles, buros, empapelados y olvidos para llenar un cuenco infinito, el del sueño.
Prácticamente la noche te miente a gritos sobre horas de otras calles, ruidaje de telaraña en los cabellos y bombardeos de ideas igualmente soñadores. La noche te hace despertar, observa e inocentemente viste todo tu cuerpo, no te abandona, no te descuida y te besa y te quedas, estas dormida como todos, vulnerable, indefensa, exiliada como siempre a tu suerte, en un preludio hacia
Tus ideas, tus ciencias, tus reclamos y preguntas te han vendido por unas cuantas horas de tranquilidad y de manera adversa tus revoluciones y luchas han dado como único resultado, un mundo utópico, eres libre al fin, ahí, empapelada hasta las raíces de olvido, divina y preciada palabra. Libre para si a tal grado que ni siquiera tú puedes aprisionarte en bostezos, en recuerdos, en conciencias y en todo lo que es de estorbar para la libertad nocturna. Somos libres a plena caída en el vacio siempre reconfortante del sueño, casi, cerca, en un preludio ha
Prácticamente la noche te miente a gritos sobre horas de otras calles, ruidaje de telaraña en los cabellos y bombardeos de ideas igualmente soñadores. La noche te hace despertar, observa e inocentemente viste todo tu cuerpo, no te abandona, no te descuida y te besa y te quedas, estas dormida como todos, vulnerable, indefensa, exiliada como siempre a tu suerte, en un preludio hacia
Tus ideas, tus ciencias, tus reclamos y preguntas te han vendido por unas cuantas horas de tranquilidad y de manera adversa tus revoluciones y luchas han dado como único resultado, un mundo utópico, eres libre al fin, ahí, empapelada hasta las raíces de olvido, divina y preciada palabra. Libre para si a tal grado que ni siquiera tú puedes aprisionarte en bostezos, en recuerdos, en conciencias y en todo lo que es de estorbar para la libertad nocturna. Somos libres a plena caída en el vacio siempre reconfortante del sueño, casi, cerca, en un preludio ha