Rigel Amenofis
Poeta que considera el portal su segunda casa
Mi libro amarillo
llevaba historias fantásticas en sus páginas,
que me relataba con sólo abrazarlo,
pues no conocía aún las letras.
Me narraba una distinta cada día
que yo repetía a mis hermanos;
mas un día aprendí a leer,
desde ese día tan sólo me decía:
guau guau, miau miau, pío pío.
Como era un libro para niños,
ya no quiso hablar conmigo
que empezaba a crecer,
ocultando para siempre
sus magníficos relatos.
3 de Marzo del 2008.
Copyright © Derechos reservados ®
llevaba historias fantásticas en sus páginas,
que me relataba con sólo abrazarlo,
pues no conocía aún las letras.
Me narraba una distinta cada día
que yo repetía a mis hermanos;
mas un día aprendí a leer,
desde ese día tan sólo me decía:
guau guau, miau miau, pío pío.
Como era un libro para niños,
ya no quiso hablar conmigo
que empezaba a crecer,
ocultando para siempre
sus magníficos relatos.
3 de Marzo del 2008.
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