Orfelunio
Poeta veterano en el portal
♣
Los Gigantes sueñan
En un radiante día y en un bosque de los de antes,
se adentró Tomasín silbante y con alegre paso
llego a una fuente; beber quería, y escuchó una voz,
algo distante:
Tomasín, Tomasín; no bebas agua
de esa fuente, después no habrá salida; Tomasín,
Tomasín... ¡Da la vuelta!, y camina
Tomasín no hizo caso, bebió y bebió, sació su sed
y respondió todo sonrisa:
Tomasín me llaman, ¿quién eres? Acércate
y ponte a la vista; el agua estaba buena y fresca;
si no apareces dame una pista, sino me marcho
y te dejo sola, voz del bosque y escondida
Se dio la vuelta Tomasín, y aconteció algo
Increíble; el camino ya no estaba y todo selva
se mostraba; se quedó pensando al timbre
de la voz de aquel gigante, que asomó con un:
¡Ya ves, ahora qué haces!
Te dije que no bebieras de esa fuente; yo lo hice,
y quedé por siempre
¡Ya lo sé! dijo Tomasín-; súbeme a tu cabeza,
podré así distinguir qué camino es el de vuelta.
Subió el gigante a Tomasín a las alturas,
y al bajar a sus llanuras se encontró
con muchos árboles, mucho arbusto
y mucha sombra; también era una selva,
como antes.
Desde entonces vive Tomasín
en esa tierra; deambulante
el gigante, de Tomasín ni se acuerda;
ni Tomasín tampoco cree que sea
tan grande; si algún día pudiera subir
a sus estrellas, se daría cuenta
que el gigante no es gigante,
el agua, la que llueva,
los caminos son el mismo,
los vientos silban y ahora truenan,
ilusiones son abismos;
silba Tomasín alegre por los caminos,
ya no asoman los gigantes... ahora sueñan.
♣
Los Gigantes sueñan
En un radiante día y en un bosque de los de antes,
se adentró Tomasín silbante y con alegre paso
llego a una fuente; beber quería, y escuchó una voz,
algo distante:
Tomasín, Tomasín; no bebas agua
de esa fuente, después no habrá salida; Tomasín,
Tomasín... ¡Da la vuelta!, y camina
Tomasín no hizo caso, bebió y bebió, sació su sed
y respondió todo sonrisa:
Tomasín me llaman, ¿quién eres? Acércate
y ponte a la vista; el agua estaba buena y fresca;
si no apareces dame una pista, sino me marcho
y te dejo sola, voz del bosque y escondida
Se dio la vuelta Tomasín, y aconteció algo
Increíble; el camino ya no estaba y todo selva
se mostraba; se quedó pensando al timbre
de la voz de aquel gigante, que asomó con un:
¡Ya ves, ahora qué haces!
Te dije que no bebieras de esa fuente; yo lo hice,
y quedé por siempre
¡Ya lo sé! dijo Tomasín-; súbeme a tu cabeza,
podré así distinguir qué camino es el de vuelta.
Subió el gigante a Tomasín a las alturas,
y al bajar a sus llanuras se encontró
con muchos árboles, mucho arbusto
y mucha sombra; también era una selva,
como antes.
Desde entonces vive Tomasín
en esa tierra; deambulante
el gigante, de Tomasín ni se acuerda;
ni Tomasín tampoco cree que sea
tan grande; si algún día pudiera subir
a sus estrellas, se daría cuenta
que el gigante no es gigante,
el agua, la que llueva,
los caminos son el mismo,
los vientos silban y ahora truenan,
ilusiones son abismos;
silba Tomasín alegre por los caminos,
ya no asoman los gigantes... ahora sueñan.
♣
Última edición: