Mezclarse en el baile de los azules amanecidos y mezclado con ellos verse alimentado en cada espacio...
ALQUIMIA DE AZULES PUROS.
Abarco el encanto de las aureolas
y me lleno de esas nubes lacustres,
un suspendido cielo de penas finales
con gotas estancadas en envoltorios fríos.
Quiero verterme en la vieja agua eterna
cuando la mañana pinta pájaros azules,
y la brisa rueda entre esquinas dulces
que despiertan desde una noche de magia.
Corazón de lirio, día continuado para besar
la mirada de las proximidades reunidas
entre el rocío del secreto de las tierras enlutadas.
Libre, soy así estela que se funde en la humedad.
¡Vientre de tierra virgen!
Vienes a mi refugio de quejas perdidas
cuando te riegas de arrullos frutales
y sonríes en los perpetuos altares.
Ánimo para mis esencias desnudas
que parpadean en gritos de cuantía;
contemplar el olvido de una Génesis
que pulsa en el centro de los silencios.
Una marea infinita que se adhiere al telón
entre los bostezos de las puntillas lunares,
murmullos de labios sumisos a las ráfagas
de las cítaras marinas de pies descalzos.
En vano espero a las estaciones de la memoria.
¿Dónde está la imagen de los miedos?
Veo la casa dispersa en la distancia,
aquella que refugia la raíz de mi infancia.
Sutil la tarde pinta mis áticos de inocencia,
un pretérito de burbujas que peregrinas miran.
¡Ven luz de chispas encarceladas! Perenne
sonriente en amplias cristalizaciones
para crear el alimento de mis partículas
en la alquimia del baile de los azules puros.
* * * * * * *
luzyabsenta
Abarco el encanto de las aureolas
y me lleno de esas nubes lacustres,
un suspendido cielo de penas finales
con gotas estancadas en envoltorios fríos.
Quiero verterme en la vieja agua eterna
cuando la mañana pinta pájaros azules,
y la brisa rueda entre esquinas dulces
que despiertan desde una noche de magia.
Corazón de lirio, día continuado para besar
la mirada de las proximidades reunidas
entre el rocío del secreto de las tierras enlutadas.
Libre, soy así estela que se funde en la humedad.
¡Vientre de tierra virgen!
Vienes a mi refugio de quejas perdidas
cuando te riegas de arrullos frutales
y sonríes en los perpetuos altares.
Ánimo para mis esencias desnudas
que parpadean en gritos de cuantía;
contemplar el olvido de una Génesis
que pulsa en el centro de los silencios.
Una marea infinita que se adhiere al telón
entre los bostezos de las puntillas lunares,
murmullos de labios sumisos a las ráfagas
de las cítaras marinas de pies descalzos.
En vano espero a las estaciones de la memoria.
¿Dónde está la imagen de los miedos?
Veo la casa dispersa en la distancia,
aquella que refugia la raíz de mi infancia.
Sutil la tarde pinta mis áticos de inocencia,
un pretérito de burbujas que peregrinas miran.
¡Ven luz de chispas encarceladas! Perenne
sonriente en amplias cristalizaciones
para crear el alimento de mis partículas
en la alquimia del baile de los azules puros.
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luzyabsenta
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