leoncio
Poeta recién llegado
Mi cuarto
Mientras la almohada se llena de arcilla, la cama se estremece con el frío de la noche y las lámparas concurren levemente a su pequeña existencia. Miro el techo con una sobredosis de expectación, esperando que en un momento dado me llegue una solución. Para responder todas a aquellas preguntas sobre una relación. Compleja parte del hombre que llena su vida de tremendas emociones. Relaciones que llenan el espacio y el tiempo de un mar constante de eternas preocupaciones, alegrías y acertijos de enorme magnitud. Ante esto se que la respuesta nunca llegara, y toda esta expectación solo será tiempo perdido.
¿Como tuve el valor de decirle que odiaba sentir el trato que me daba o como tuve el valor para alejarme del amor que yo sentía? sigo sin entenderlo y esas respuestas siguen sin llegar en fortuito momento. Pero en algún momento me habré preguntado por el bienestar de esos otros. Realmente no me importa y a muchos más tampoco, por que al humano solo le importa su propio bienestar. ¿Qué tan diferentes somos de los animales? Si lo único que realmente importa es sobrevivir.
Mi techo es de color azul, lleno de manitas de diferentes tamaños, que han mostrado el camino paciente y mesurado de la madurez dejando atrás una infancia olvidada. Pero al pasar los días las huellas en las paredes se hacen mas pesadas. La ligereza con que antes se palpaban en los muros de mi cuarto ha desaparecido y se ha transformado en pequeños símbolos llenos de callos y angustias innecesarias. Pero que dan como resultado el andar continuo de mi vida.
Y ha paso el tiempo y no ha llegado ninguna respuesta como lo había pensado. Pero bueno creo que después de todo. Seguirían sufriendo, seguiré sufriendo y seguiremos sintiendo para bien o para mal. Total mientras siga aquí nada será igual.
Mientras la almohada se llena de arcilla, la cama se estremece con el frío de la noche y las lámparas concurren levemente a su pequeña existencia. Miro el techo con una sobredosis de expectación, esperando que en un momento dado me llegue una solución. Para responder todas a aquellas preguntas sobre una relación. Compleja parte del hombre que llena su vida de tremendas emociones. Relaciones que llenan el espacio y el tiempo de un mar constante de eternas preocupaciones, alegrías y acertijos de enorme magnitud. Ante esto se que la respuesta nunca llegara, y toda esta expectación solo será tiempo perdido.
¿Como tuve el valor de decirle que odiaba sentir el trato que me daba o como tuve el valor para alejarme del amor que yo sentía? sigo sin entenderlo y esas respuestas siguen sin llegar en fortuito momento. Pero en algún momento me habré preguntado por el bienestar de esos otros. Realmente no me importa y a muchos más tampoco, por que al humano solo le importa su propio bienestar. ¿Qué tan diferentes somos de los animales? Si lo único que realmente importa es sobrevivir.
Mi techo es de color azul, lleno de manitas de diferentes tamaños, que han mostrado el camino paciente y mesurado de la madurez dejando atrás una infancia olvidada. Pero al pasar los días las huellas en las paredes se hacen mas pesadas. La ligereza con que antes se palpaban en los muros de mi cuarto ha desaparecido y se ha transformado en pequeños símbolos llenos de callos y angustias innecesarias. Pero que dan como resultado el andar continuo de mi vida.
Y ha paso el tiempo y no ha llegado ninguna respuesta como lo había pensado. Pero bueno creo que después de todo. Seguirían sufriendo, seguiré sufriendo y seguiremos sintiendo para bien o para mal. Total mientras siga aquí nada será igual.
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