Mayca
ES EL MOMENTO DE DESPERTAR A LA ESPIRITUALIDAD
Sorteando situaciones, atravesando montañas llenas de empinadas, de angostos caminos, dificultades tremendas para avanzar en el tiempo, empapada de sudor, angustiada por el miedo, destrozada de cansancio, pero llegó a su destino.
Una sensación de plenitud liberaba todo lo que había sido el trayecto hasta su hermoso y sencillo paisaje, lleno de una belleza especial que la deleitaba viendo lo agradable que era aquel lugar. Se trataba de una casita de madera con chimenea incluída, totalmente equipada con muebles de una exquisitez envidiable, muy rústica, adorablemente exótica. Detalles finos que decoraban cada rincón, dándole una sensación de bienestar tan agradable, que atraía como un imán para no poder perderse el momento.
Todo alrededor de la casa estaba colmado de vegetación, hermosos árboles milenarios que cubrían la casa y le rendían protección con sus atrayentes ramas. Hacia el este, bajando una gran pendiente, había un magnifico acantilado, en el fondo un inmenso mar batallando contra las rocas, soltando esa espuma blanca que embate constantemente hasta desgastarlas con el paso del tiempo.
Sentimiento pleno de alegría, porque buscaba la tranquilidad, la encontró en el sitio más recóndito de una tierra salvaje prometedora, quedó impresionada de sus aguas cristalinas, de la hermosa naturaleza.
Este exótico lugar lo había conseguido gracias a sus padres, desgraciadamente fallecidos en un trágico accidente de coche. Ellos conservaban ese lugar paradisíaco por herencia de sus antepasados. Ahora le tocaba pasar a ella el resto de su vida en aquella selva virgen, su recuerdo lleno de una inolvidable ternura sabiendo que dicha morada había pertenecido a su familia.
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Una sensación de plenitud liberaba todo lo que había sido el trayecto hasta su hermoso y sencillo paisaje, lleno de una belleza especial que la deleitaba viendo lo agradable que era aquel lugar. Se trataba de una casita de madera con chimenea incluída, totalmente equipada con muebles de una exquisitez envidiable, muy rústica, adorablemente exótica. Detalles finos que decoraban cada rincón, dándole una sensación de bienestar tan agradable, que atraía como un imán para no poder perderse el momento.
Todo alrededor de la casa estaba colmado de vegetación, hermosos árboles milenarios que cubrían la casa y le rendían protección con sus atrayentes ramas. Hacia el este, bajando una gran pendiente, había un magnifico acantilado, en el fondo un inmenso mar batallando contra las rocas, soltando esa espuma blanca que embate constantemente hasta desgastarlas con el paso del tiempo.
Sentimiento pleno de alegría, porque buscaba la tranquilidad, la encontró en el sitio más recóndito de una tierra salvaje prometedora, quedó impresionada de sus aguas cristalinas, de la hermosa naturaleza.
Este exótico lugar lo había conseguido gracias a sus padres, desgraciadamente fallecidos en un trágico accidente de coche. Ellos conservaban ese lugar paradisíaco por herencia de sus antepasados. Ahora le tocaba pasar a ella el resto de su vida en aquella selva virgen, su recuerdo lleno de una inolvidable ternura sabiendo que dicha morada había pertenecido a su familia.
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