Mi vida cambiaba constantemente, tu presencia la llenó de dicha, tus manos de caricias y tus besos de un fulgor intenso que no cabe en mi pecho. Desde hace 60 lunas mis latidos tienen tu nombre, mi corazón lleva un conteo exacto de las horas que pasa con tigo y de las que no te tiene, mi piel recuerda cada rosee como si fuera ayer, tu sabor intenso está en mi paladar y no dejo de catarlo.
El elixir de tu ser es vino de dioses y hoy solo soy un mortal que pretende la pureza de tu cuerpo, cada rosa en tu presencia muere marchita por la envidia de tu belleza, el aire se siente privilegiado por acariciar tu rostro delicadamente día a día, el suelo debajo tuyo aclama por tus bellos pies descalzos, el garuar del cielo quiere confundirse con tus lagrimas, pero el buen champán solo viene de tus ojos llenos de alegría.
Sólo me queda decirte que cada instante contigo es el paraíso eterno y sin ti es un infierno constante, la espera por tu llamada se hace rutina en mi vida, rutina que alegra mis noches y días. Mi respiración se acelera cuando llega la hora de tu llamado, mis manos se tornan ansiosas por el deseo de tocarte, mis labios juegan incesantes por tu recuerdo, mi cuerpo te pide y te tiene durante las madrugadas frías que tú haces tibias.
Siempre creí imposible sentirme así y hoy solo me queda disfrutar de tu presencia, tus besos y tus caricias. Hoy me pierdo en el espacio sideral cuando tu recuerdo me apabulla del olor de tu piel y el aroma de tus labios, siento a cada instante que tu presencia es más necesaria para mi vida y ella durará 100 años en tu compañía. Eres mi paraíso, mi delirio, mi pasión y mi amor eterno.
El elixir de tu ser es vino de dioses y hoy solo soy un mortal que pretende la pureza de tu cuerpo, cada rosa en tu presencia muere marchita por la envidia de tu belleza, el aire se siente privilegiado por acariciar tu rostro delicadamente día a día, el suelo debajo tuyo aclama por tus bellos pies descalzos, el garuar del cielo quiere confundirse con tus lagrimas, pero el buen champán solo viene de tus ojos llenos de alegría.
Sólo me queda decirte que cada instante contigo es el paraíso eterno y sin ti es un infierno constante, la espera por tu llamada se hace rutina en mi vida, rutina que alegra mis noches y días. Mi respiración se acelera cuando llega la hora de tu llamado, mis manos se tornan ansiosas por el deseo de tocarte, mis labios juegan incesantes por tu recuerdo, mi cuerpo te pide y te tiene durante las madrugadas frías que tú haces tibias.
Siempre creí imposible sentirme así y hoy solo me queda disfrutar de tu presencia, tus besos y tus caricias. Hoy me pierdo en el espacio sideral cuando tu recuerdo me apabulla del olor de tu piel y el aroma de tus labios, siento a cada instante que tu presencia es más necesaria para mi vida y ella durará 100 años en tu compañía. Eres mi paraíso, mi delirio, mi pasión y mi amor eterno.