Mis musas vienen y van, a veces se largan sin decir ni pío, o bien me inspiran en venganza tonterías, como esta...
Ayer se fue mi musa en su carruaje;
la vi partir, erguida y muy altiva.
Me dijo:—¡Estar aquí no me motiva
y me marcho con todo mi equipaje!
Así, sin más, salió con su bagaje
sin mostrarse conmigo compasiva
y me quedé mirándola pasiva,
sin expresar mi rabia y mi coraje.
Pensé decirle:—¡Pérfida, bellaca!
¿Abandonarme quieres, malandrina?
¡Tú, que me has hecho una versomaniaca!
Y te largas de forma harto mezquina,
viniéndome a decir que te machaca
que no pague horas extra, ni propina.
Ayer se fue mi musa en su carruaje;
la vi partir, erguida y muy altiva.
Me dijo:—¡Estar aquí no me motiva
y me marcho con todo mi equipaje!
Así, sin más, salió con su bagaje
sin mostrarse conmigo compasiva
y me quedé mirándola pasiva,
sin expresar mi rabia y mi coraje.
Pensé decirle:—¡Pérfida, bellaca!
¿Abandonarme quieres, malandrina?
¡Tú, que me has hecho una versomaniaca!
Y te largas de forma harto mezquina,
viniéndome a decir que te machaca
que no pague horas extra, ni propina.
A veces da sensación de abandonado cuando queremos plasmar nuestras mayores historias y nuestras peores tristezas, y ella como función creativa, no despierta.
Es sólo esperar a que ella reaccione y nos ayude a encontrar y darle a la vida significado.
Me pareció muy bonita la versión musicalizada.
Saludos