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¡Oh, mira! ya canta el gallo
amanece en el valle
un sonido mágico que te transporta
a lugares de ensueño, cuentos mitológicos
anunciando un nuevo sol de dicha incierta
con la melodía de su sinfonía
como un amor de préstamo que va y viene
aparece y se difumina.
Por las mañanas cuando oigo su despertador
como una sinfonía que nunca acaba
como un saxofón en el eslabón del tiempo
mi corazón henchido recibe al nuevo día
presto y sereno como la red de pesca
buscando el pez que la alimenta.
Cuando en mis sentidos despiertan
los sonidos de fondo de la vida
el aroma a estiércol, pan tostado
la tos de mi padre aparejando a la Peregrina
los recuerdos son un lienzo.
Cuando el sol saluda al valle
desde el horizonte marino
bañando todo con su luz dorada
el aire acariciando mis mejillas
flora y fauna danzando en perfecto anhelo
belleza natural, un canto del cielo.
Lomas majestuosas saludando nuestro paso
ríos y arroyos circulando por sus venas
¡Oh tierra amada y bendecida,
que cada día nos regalas la luz del sol,
que en tu regazo se encuentran las alegrías
y en tu vientre se esconde el dolor!
En este Edén de encanto y misterio
donde la vida palpita en cada rincón
esclava y prisionera de la alegría y el dolor
el corazón late al ritmo del imperio de la naturaleza
placer que trasciende al latido del mundo, su eclosión.
¡Oh, mira! ya canta el gallo
amanece en el valle
un sonido mágico que te transporta
a lugares de ensueño, cuentos mitológicos
anunciando un nuevo sol de dicha incierta
con la melodía de su sinfonía
como un amor de préstamo que va y viene
aparece y se difumina.
Por las mañanas cuando oigo su despertador
como una sinfonía que nunca acaba
como un saxofón en el eslabón del tiempo
mi corazón henchido recibe al nuevo día
presto y sereno como la red de pesca
buscando el pez que la alimenta.
Cuando en mis sentidos despiertan
los sonidos de fondo de la vida
el aroma a estiércol, pan tostado
la tos de mi padre aparejando a la Peregrina
los recuerdos son un lienzo.
Cuando el sol saluda al valle
desde el horizonte marino
bañando todo con su luz dorada
el aire acariciando mis mejillas
flora y fauna danzando en perfecto anhelo
belleza natural, un canto del cielo.
Lomas majestuosas saludando nuestro paso
ríos y arroyos circulando por sus venas
¡Oh tierra amada y bendecida,
que cada día nos regalas la luz del sol,
que en tu regazo se encuentran las alegrías
y en tu vientre se esconde el dolor!
En este Edén de encanto y misterio
donde la vida palpita en cada rincón
esclava y prisionera de la alegría y el dolor
el corazón late al ritmo del imperio de la naturaleza
placer que trasciende al latido del mundo, su eclosión.
Un abrazo fuerte