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Mis pensamientos huyen
sin aspavientos, una música leve
un surtidor de sueños
caminando hacia la posteridad
de los tiempos, un espeso olor
a perfume en un campo yermo.
En el ocaso de mi vida
sin patinetes voy subiendo
la cuesta del olvido, amantes
ahogados con sus perfidias,
alboradas dormidas en mi pecho.
Gritos sumidos en profundidades
no existe el tiempo, es un paraíso
que llevo esperando tiempo.
Mis pensamientos huyen
sin aspavientos, una música leve
un surtidor de sueños
caminando hacia la posteridad
de los tiempos, un espeso olor
a perfume en un campo yermo.
En el ocaso de mi vida
sin patinetes voy subiendo
la cuesta del olvido, amantes
ahogados con sus perfidias,
alboradas dormidas en mi pecho.
Gritos sumidos en profundidades
no existe el tiempo, es un paraíso
que llevo esperando tiempo.
Un abrazo fuerte