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Antes de ti no existía el norte ni el sur
no había calendario donde contar los días
días y noches se declararon hostiles.
Desfilaban las horas en solitaria letanía
ausentes de manos, de ese olor a tierra
donde se pronuncian los versos
donde comienzan a doler por tanta ausencia.
Vacías de entregas y atardeceres.
Antes de ti hasta el mundo me era ajeno.
Los versos lugares deshabitados.
Tanto tiempo sin abrazar unos besos a mis labios
que mi boca se desdibujó en mi rostro.
Hoy que mis noches se visten con tu cuerpo
me sobra el tiempo que se escurre por mi espalda
como el punto final de la luz sobre la tarde.
La lluvia desde ayer llueve todos tus gestos.
Ana Mercedes Villalobos
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Antes de ti no existía el norte ni el sur
no había calendario donde contar los días
días y noches se declararon hostiles.
Desfilaban las horas en solitaria letanía
ausentes de manos, de ese olor a tierra
donde se pronuncian los versos
donde comienzan a doler por tanta ausencia.
Vacías de entregas y atardeceres.
Antes de ti hasta el mundo me era ajeno.
Los versos lugares deshabitados.
Tanto tiempo sin abrazar unos besos a mis labios
que mi boca se desdibujó en mi rostro.
Hoy que mis noches se visten con tu cuerpo
me sobra el tiempo que se escurre por mi espalda
como el punto final de la luz sobre la tarde.
La lluvia desde ayer llueve todos tus gestos.
Ana Mercedes Villalobos
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Dulce melodía sus líneas.
Saludos