¿Cómo crees podría darle olvido
a la luna de aquella noche loca,
si de cuanto pasó tengo aprendido
hasta el último aire de tu boca?...
Si me faltas, ¡qué enorme es el lugar
que solo era de amor, al despertar!…
¿Y piensas que tendría papelera
para tantos poemas? –¿sí, mi alma?–
¿tú sospechas entonces?, ¿y esa calma?…
¡¡¡Ni imaginas que ya no te quisiera!!!