Estás utilizando un navegador obsoleto. Puede que este u otros sitios no se muestren correctamente. Debes actualizarlo o utilizar un navegador alternativo.
Un día me llamaste por mi nombre
y, de pronto, entonces, respiraba,
me[ puse a caminar, y ya era un hombre,
sentí en mi corazón que se me amaba.
Un día, tras mirarme en el espejo,
noté a quien sonrïéndome era viejo.
Un día tuve ganas ya de verte
en todo Tu esplendor y en el Amor,
y tras unos momentos de dolor,
a Ti volví en los brazos de la muerte.