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Tus labios y los míos, dulce cóctel de fresa, derramándose en nuestros bohíos. Volcanes de entrega que erupcionan de loco placer, ¡Ah tus labios y los míos suavidad de pétalos de miel!
Cuando tus labios y los míos se tocan, hacen sinapsis, electricidad recorre por sus láminas; cosquilleo placentero exacerba nuestros sentidos.
Tus labios y los míos, se buscan se desean, se conquistan, juegan a ser niños traviesos.
Nuestros labios explorándose, son palomas inquietas acariciándose, ¡Burbujea lava de pasión candente de sus cavernas!
Voy deshojando mis rosas, pétalo a pétalo por ti. Piel a piel, sentimiento a sentimiento. Mis vestidos van acariciando tus manzanos, mis lluvias retozando en tus trigales, regodeándose en tu tálamo feliz. Mi amante caballero, cobíjame en tus brazos del frío invierno, no me niegues los rayos de tu calor. Mis rosas serán para ti, mariposas que se deleitan en tus fuentes; aladas bailarinas que perfumen tus tapias con su vuelo.
Mis pétalos, besan suavemente tus cristales se hacen ovillo de amor en ti. Amado, yo deshojo mis pétalos, uno a uno por ti, me dono como ofrenda votiva, como pequeña niña necesitada de ti.
No, esta rosa ya no vive, si tu cielo no llueve en mí.
Como un lobo ansioso, sediento, quieres tocar mis claveles blancos, adueñarte de los quiebres de mi cintura; someterme al yugo de tu fiereza.
Como un lobo te desatas de las cadenas de la cordura, quieres degustar las gardenias de mi hermosura; deshojar los pétalos de mi sensatez, con las vértices de tu intrepidez, violando mi timidez.
Como un lobo desenfrenado, hambriento quieres paladear todas mis fuentes; todos mis caminos ondeantes y mis colinas empinadas.
Aúllas descontrolado en tus goces, ¡Oh lobo insaciable!
Quema mis instintos con el fuego ardiente de tu pasión,
¡Hagamos combustión de amor!
Oh, mi caballero ensoñador.
Tu flama ardiente someta mis pétalos.
Tus llamaradas inciten mis florestas.
El fuego levante las crestas.
Quémame con tu amor,
agita mis ansias en tus torres,
eriza mi piel en tus caricias candentes.
Nada se salve de tus lavas ardientes.
Quémame hasta las médulas
somete mi voluntad a tu cintura.
Quiero ser consumida por tus excesos,
saboreada en amplios besos.
Ardamos amado,
en fuego eterno de amor.
Consumamos nuestras figuras
en los hilos amarillos del fuego.
Calmemos nuestra sed de amar
en nuestras hambrientas hogueras.
Nuestra noche de luna llena, nos arranca los cabellos del placer; su mirada sensual nos invita a lo prohibido.
Nuestra noche de luna llena, resplandece radiante en el cielo, invitándonos al goce: Nos entregaremos por entero a la danza clásica del amor, su luz alumbra nuestras alborotadas pasiones, que como un espumoso champán se desborda gota a gota. Nuestras lenguas beben sus líquidos...
Arden las calderas del amor, tocas mis delicados pétalos con ternura, beso tus labios canela con dulzura. Se encienden nuestros cuerpos embriagado de placer, cae le velo de la vergüenza, se tiende el alma al filo de lo accidental.
Recorremos los abismos de lo ignoto, nos gozamos explorando mutuamente nuestros paisajes, nos complacemos escarbando nuestras pasiones escondidas, hasta que ardan en fuego ardiente
en nuestros huesos y pieles. Ya pasado el temporal amante, apagándose nuestra noche de luna llena, visitándonos con sus bellos ojos la aurora; nuestros cuerpos saciados yacen, entremezclados en ternura y en silencio de pestañas cerradas satisfechas.
Autora Edith Elvira Colqui Rojas-Perú-Derechos reservados Prohibida su copia total o parcial
Nuestro último brindis será el más burbujeante y excitante. A la luz de la luna y a cielo abierto elevaremos nuestras copas juntaremos nuestras bocas romperemos el velo de las pasiones en miradas y caricias enternecedoras.
Nuestro último brindis, cariño, será luego de amarnos hasta quedar rendidos. Las velas encendidas prenderán nuestras ganas, y al recorrer el vino, nuestros cuerpos fluirán en sus líquidos la llama de la lascivia.
Nuestro último brindis será de fuego enamorado, las copas bien en alto explotando en chispas de bello sentimientos. Luego, haremos el amor, como nunca lo hicimos.
Amado,
rompe el velo de mis margaritas blancas
y provoca mi pasión,
en estas noches buenas estrelladas
de luna redonda y de ansias que matan.
Excita mis carnes,
toca los bordes de mi rosas,
atrévete a surcar todos mis mares,
conquista mis aguas furiosas y mansas
en tus travesías diestras.
Sedúceme en la laguna mojada de tus ardientes besos.
En esta noche de cabelleras tan largas
la mirada de la noche curiosa se extenderá al infinito
contemplando nuestra entrega briosa apasionada.
Desbordarán nuestras alboradas
en el cristal de las ganas.
Se consumarán los rojos deseos
estallarán de goce nuestros castillos diamantados.
Provócame cariño,
y sentirás el cielo en tus curvaturas,
en tus hondonadas y empinadas
¡Estallará gozoso tu verbo en flores de placer!
Enciéndeme amor, en el laberinto de tus besos, en cálidas hoguera de pasión, que hierven a mil y en explosión. Rompe el velo de mis margaritas blancas, somete mis pupilas enamoradas ¡Hazme tuya ya!
Enciéndeme cariño, el fuego está en su punto, las brasas del amor flamean en fuego rojizos, nos invitan a sus goces.
Enciéndeme, provócame, incítame, en el calor de tu cuerpo, en tus besos armiños tersos, en tus juegos ruletas pasionales en tu verbo florido insinuante, en tu galantería de marinero apuesto.
Si me enciendes, volaré contigo al infierno de los rojos deseos, beberemos de sus vasos, a sorbos llenos, hasta quedar extenuados, completamente saciados.
Enciéndeme en el laberinto de tus besos, en cálidas hoguera de pasión, que hierven a mil. Rompe el velo de mis margaritas blancas, somete mis pupilas enamoradas. ¡Hazme tuya ya!
Enciéndeme cariño, el fuego está en su punto, las brasas del amor flamean en fuego rojizo.
Enciéndeme, provócame, incítame, en el calor de tu cuerpo, en tus besos armiños tersos, en tus juegos ruletas pasionales en tu verbo florido insinuante, en tu galantería de marinero apuesto.
Si me enciendes volaré contigo al infierno de los rojos deseos, beberemos de sus vasos, a sorbos llenos, hasta quedar extenuados y contentos.
Autora: Edith Elvira Colqui Rojas-Perú-Derechos reservados-prohibida su copia total o parcial. SAFE CREATIVE
Tu cuerpo y el mío quieren saciar sus instintos en sus pieles desnudas. Buscan mar abierto, para abrir sus bocas de amor.
Nuestros cuerpos cual serpientes ondeantes, lascivas. se enredan en ramas de caricias,
Quieren quemar la última vela de erotismo. Nadan en caricias y palomas de embelesos.
Nuestros cuerpos se atraen como imanes. Se necesitan, se desean, se compenetran... Completan los vinos del amor, que ayer bebimos, en las copas del hartazgo.
Esta noche de luna llena, me convertiré en loba, para saciarme de tu sed, escalaré por tus ventanas, aullaré descontrolada, hasta que me abras. Me subiré a tu cama, te llenaré de besos, te haré en loquecer. Seré esa loba rabiosa que quiere saciarse en ti. Con mis uñas filudas te marcaré mi nombre en la espalda, gritarás de placer. Esta noche mío vas a ser. Esta noche mi caballero, sabrás lo que es una verdadera mujer. Te llevaré a mis castillos con velos de infinito goce, donde livianas plumas vuelan en deseos...
Recordarás esta noche, quedará grabada en tu ser. Me suplicarás entonces que no me vaya, me dirás, que tú sin mí, ya no puedes vivir. Aullarás conmigo, y en lobo también te convertirás...
Autora Edith Elvira Colqui Rojas-Perú-D.R.A.
Nota-Este es un poema que hice para un reto poético.
Noche de pasión, de sábanas rojas
y de luna brillante,
las miradas se cruzan,
los deseos hablan,
los besos
vuelan ligeros,
cual plumas, por los labios y el cuerpo,
las pieles se juntas en abrazos cálidos,
los amantes recorren mutuamente,
sus senderos,
son viajeros enajenados,
y en la cúspide del deseo,
no calculan horas,
ni mezquinan caricias
¡se dan por entero!
Noche de pasión
explotando en rosas de amor.
Noche de pasión,
burbujeando en satisfacción plena.
Noche,
que deja su cara dibujada,
en el champán sensual,
en los tacones y ternos dispersos
en la habitación del deseo,
y en esas velas encendidas
que se consumen lentamente...
Hoy que mi piel recuerda, los deleites y tersuras ondeantes de tu piel, hoy que la noche, en sus quejidos, te llama, en sus profundos ojos negros. Quiero tenerte nuevamente junto a mí. ¡Necesito tanto de ti, amor!
Necesito sentir nuevamente tu piel, durazno suave, y tus besos, fresa madura, recorriéndome a vergel...
Necesito que tus manos se entrelacen con las mías, necesito que tu piel se aproxime cerca de mí, para sentirte, para tocarte, para oler tu aroma de varón. Necesito que me abraces sentir la calidez de tu regazo y volver a sentirme, mujer nueva en tu vaso.
Necesito de ti como las playas a las arenas tibias. Mis rosales pétalos desnudos, te esperan en su tálamo inviolado. La noche será cómplice de nuestro encuentro ansiado, los dos derramaremos el cáliz anhelado, expuestos sin cáscaras, rotas las vestiduras. El amor fluirá a sus anchas. Nos perderemos entonces, en los espesos bosques, de la pasión impura...
Escribe un poema sobre mi piel, con tu pluma diestra. Talla mi cuerpo, con tus versos de amor. Mis curvas y mis avenidas, sean tu inspiración.
Escríbelos, con pericia, con elegancia; con amor.
Mi piel será el lienzo, que reciba, tus pinceladas labradas en pasión. Tus pinceladas largas me atrapen, en sus lazos de seducción.
Escribe un poema sobre mi piel, que ella está preparada, suave, fresca y alba para ti. Allí puedes escribir con puntos y comas todo el amor, que por mi derrochas, todos los sueños, que para ti represento. ¡Haz realidad tus deseos!
Escribe en mi piel, vida mía, espero con ansias tus escrituras. Márcame tu amor, con pluma de fuego y si quieres, escríbeme a besos, con tus labios, o a punta de caricias, Sí...sí, así me gusta que me escribas, dejándote llevar por lo que sientas. Escríbeme muy apasionado, haciendo mi cuerpo vibrar. Mis pieles para tí han preparado los mejores jazmines perfumados. Escríbeme, en besos explosivos, en caricias gravitatorias, levitantes, en delirios desenfrenados...
Escríbeme pronto en la piel, por favor, que hoy quiero, ser tuya, a escritos rojos, apasionados...
Me encanta sentirte cerca de mí, sentir tu aliento, tu cuerpo caliente, y tus linderos cerca, muy cerca de mí. Cuando te acercas, vibro en volcanes de pasión. Tus rayos me electriza, siento que vivo, que mi ser, renueva su sol. Y quiero estallar, en bengalas de placer. Nuestros cuerpos se juntan, nuestras ansias se besan, nuestras sábanas despiertan fuego, y exultan nuestros gozos, somos un mismo latido en erupción.
Me gusta cuando tocas mi piel como hábil escultor, cuando besas mi cuerpo, delineándolo con tu boca, desbordado en tu intensa pasión.
Me encanta tenerte cerca de mí, por que nuestro amor se consolida, en las esferas del placer, nos amamos, y queremos estar siempre, cerca muy cerca, los dos.
La hoguera del amor arde crepitante,
en esta noche de ambrosía,
sus brasas nos queman, arde el deseo como fuego.
Amado,
al calor de esta hoguera prendida,
nos entregamos a las llamas del amor,
yo te miro enamorada,
y tú, tan galante, me seduces en tus palabras de seda,
siento el calor de tus macizos brazos,
me das un beso de rosas tiernas en la frente,
brindamos en copas excitantes,
las horas avanzaban, y con ellas,
el deseo, de poseernos mutuamente,
exploramos nuestros valles más fértiles,
temblorosos,
acariciamos sus nuevas vertientes,
sus manantiales y sus fuentes,
yo te entrego mis flores preciadas
tu me enredas en tus tretas y tus tramas,
me acaricias hasta estallar mi flama.
explota la lava del deseo,
saboreamos nuestros frutos deliciosos,
nuestras selvas prohibidas conquistamos,
seguros, libres, iluminados, gozosos,
los sentimiento se hacen huracán invencible,
arremeten todas sus fauces,
perdemos la noción del tiempo,
nos saciamos en las lenguas de fuego del placer,
nos quemamos.
Alcanzamos el punto exacto de nuestra cima,
luego levitamos,
cual mariposas blancas descansadas...